Los expertos en climatización coinciden: encender y apagar el aire acondicionado varias veces al día es más barato que dejarlo siempre encendido
El aire acondicionado se ha convertido en más imprescindible que nunca este verano
El aire acondicionado tiene los días contados: esta es la fecha para el fin de su comercialización según Europa
Restaurar los suelos: el aire acondicionado natural que enfriaría España para superar las olas de calor

El verano de 2026 está dejando temperaturas muy altas en buena parte de España y eso se está notando en algo muy concreto y es que el aire acondicionado no para. Con varios días por encima de los 40 grados en algunas zonas, muchos hogares lo utilizan prácticamente a diario, pero no todos lo hacen de la misma forma. Y ahí es donde empieza la duda de siempre ya que no se sabe si es mejor tenerlo encendido todo el día, o ir encendiendo y apagando.
Si lo enciendes y no lo apagas la casa se mantendrá fresca todo el día, pero claro no todo el mundo soporta tampoco el efecto constante del aire encendido así que suelen apagarlo en cuanto notan que ya no hace tanta calor, para volver a encenderlo en cuanto regresa ese efecto calor que tanto molesta. Hacer una cosa o la otra es algo que va casi a gustos, pero durante años se ha repetido que lo mejor es no tocarlo demasiado, aunque los expertos llevan tiempo diciendo justo lo contrario. De este modo y más teniendo en cuenta cómo está la factura de la luz y el calor apretando, usar bien el aire acondicionado ya no es sólo una cuestión de comodidad. También se nota, y bastante, en la factura. Por eso cada vez más gente busca la forma de no gastar de más sin renunciar a estar fresco en casa.
Encender y apagar el aire acondicionado varias veces al día es más barato
Dejar el aire encendido durante horas parece cómodo, sobre todo cuando fuera hace mucho calor. La idea es sencilla ya que si no se apaga, no tiene que volver a enfriar desde cero. Pero esto no siempre funciona como se cree. Según explican especialistas como el ingeniero Jorge Morales de Labra, en una vivienda normal no hay un ahorro real por tener el equipo funcionando todo el tiempo. De hecho, muchas veces ocurre lo contrario: el aparato sigue consumiendo aunque ya no haga falta enfriar más.
Además, los equipos actuales están preparados para encenderse y apagarse sin problema. No se estropean antes por usarlos así ni gastan más sólo por arrancar varias veces. Ese miedo viene de aparatos antiguos, no de los actuales.
La recomendación entonces es la contraria, es decir, usar el aire sólo cuando hace falta y encenderlo para bajar la temperatura y apagarlo cuando ya se está cómodo. Puede parecer una obviedad, pero no siempre se hace. Muchas veces se deja funcionando por inercia, aunque la casa ya esté fresca o incluso vacía. Y ahí es donde se va acumulando consumo sin que se note en el momento.
También influye el uso de cada casa ya que no es lo mismo estar todo el día dentro que salir varias horas. En ese segundo caso, dejar el aire encendido no tiene mucho sentido y es un gasto que se puede evitar fácilmente.
No todos los equipos responden igual
Eso sí, tampoco hay una única regla que valga para todos. Cada equipo funciona de una manera y hay modelos más eficientes que otros. Algunos sistemas regulan automáticamente la potencia y se adaptan mejor a los cambios de temperatura mientras que otros , en cambio, trabajan de forma más constante. Por eso, en ciertos casos, mantener una temperatura estable puede tener sentido, pero no es lo habitual. Aun así, los expertos coinciden en lo básico y es que si no necesitas frío en ese momento, no tiene sentido que el aire siga encendido.
La temperatura que marca la diferencia
Más allá de encender o apagar, hay otro factor que influye mucho y que es la temperatura y lo más recomendable es moverse entre los 24 y los 26 grados. Bajar de ahí hace que el consumo suba bastante rápido. De hecho, cada grado menos puede aumentar el gasto entre un 6% y un 8%. También conviene no crear una diferencia demasiado grande con la temperatura exterior. Si fuera hace mucho calor y dentro se intenta bajar demasiado, el equipo trabaja más de la cuenta.
Pequeños cambios que ayudan a ahorrar
Además del uso básico, hay algunos hábitos que pueden ayudar a reducir el consumo sin complicarse demasiado:
- Usar el modo ECO si el aparato lo tiene
- No enfriar habitaciones que no se usan
- Programar el encendido y apagado
- Mantener limpios los filtros
- Elegir equipos eficientes
Entonces, ¿qué conviene hacer?
En la mayoría de los casos, apagar el aire acondicionado cuando no se necesita es más eficiente que dejarlo encendido todo el día. Además, los equipos actuales están pensados para adaptarse a lo que necesitas en cada momento, así que no hace falta tenerlos siempre en marcha. Usarlos con un poco de cabeza suele ser suficiente para mantener la casa fresca sin disparar el gasto y con un verano como este, donde el calor aprieta de verdad, entender esto puede marcar bastante la diferencia.