Cajeros automáticos

España se despide de los cajeros automáticos tradicionales: un país europeo ya ha comenzado el cambio y España podría seguir sus pasos

cajeros automaticos
Blanca Espada

Las operaciones bancarias se hacen cada vez más con el móvil y son muchos los que apenas pisan ya las oficinas o su banco, para consultar el saldo,  hacer una transferencia o contratar determinados productos. Pero hay algo para lo que seguimos necesitando los cajeros automáticos: sacar dinero en efectivo. El problema es que también estos han ido desapareciendo en muchos municipios a medida que los bancos cerraban oficinas, una situación que afecta especialmente a las localidades más pequeñas.

Y mientras en España se buscan fórmulas para garantizar el acceso a los servicios bancarios, Francia ya ha comenzado a cambiar sus cajeros automáticos tradicionales por un nuevo modelo. Se llaman Cash Services y detrás de ellos están BNP Paribas, Crédit Mutuel, CIC y Société Générale. La diferencia es importante, ya que en lugar de tener un cajero distinto para cada banco, varias entidades comparten las mismas máquinas y sus clientes pueden utilizarlas para sacar dinero y hacer otras operaciones.

El país que se despide de los cajeros automáticos tradicionales

Para entender este cambio nos tenemos que ir a 2024, cuando comenzó el despliegue de Cash Services en Francia. El proyecto reúne a BNP Paribas, Crédit Mutuel Alliance Fédérale y Société Générale, además de CIC, que pertenece al grupo Crédit Mutuel. Lo que han hecho estas entidades es poner en marcha una red común que poco a poco está sustituyendo a parte de los cajeros que anteriormente funcionaban bajo el nombre de cada banco.

Y el cambio no es pequeño. Según las previsiones anunciadas por Cash Services, durante 2026 la red llegará a cerca de 7.000 ubicaciones repartidas por Francia, tanto dentro de las propias sucursales como fuera de ellas. De este modo, un cliente de cualquiera de los bancos que forman parte del proyecto ya no tiene que buscar necesariamente un cajero en el que aparezca el nombre de su entidad. El usuario introduce su tarjeta y puede sacar dinero de la misma forma que hacía hasta ahora. Para los clientes de las entidades que forman Cash Services, las retiradas en estos cajeros se realizan sin coste, mientras que quienes tengan tarjetas de otros bancos pueden utilizarlos bajo las condiciones que establezca su propia entidad.

No sirven únicamente para sacar dinero

El proyecto francés va más allá de compartir cajeros para retirar efectivo. Dependiendo del terminal y del banco del que seamos clientes, también se pueden ingresar billetes y monedas, depositar cheques, consultar el saldo o revisar los últimos movimientos de la cuenta. Esto cobra especial importancia si tenemos en cuenta lo que ha ocurrido con las sucursales bancarias durante los últimos años. Muchas operaciones que antes podíamos hacer directamente en una oficina han terminado trasladándose a internet o a los propios cajeros. Y en las pequeñas localidades, donde puede que ya ni siquiera exista una sucursal, disponer de una máquina que permita hacer más gestiones puede marcar una diferencia.

También hay otro motivo detrás del cambio. Mantener miles de cajeros separados supone asumir gastos de instalación, seguridad y mantenimiento. Al compartirlos, las entidades pueden utilizar una misma infraestructura en lugar de mantener varias máquinas diferentes en una misma zona.

¿Podría ocurrir lo mismo en España?

De momento, no se ha anunciado que Cash Services vaya a implantarse en España, por lo que no podemos decir que estos cajeros franceses vayan a llegar próximamente a nuestro país. Sin embargo, aquí tenemos un problema parecido al que ha llevado a Francia a reorganizar parte de su red bancaria: cada vez hay menos oficinas y cajeros en determinados municipios. Los datos del Banco de España permiten hacerse una idea de la situación. A finales de 2024 había 2.638 municipios españoles sin ningún punto presencial de acceso a servicios bancarios. Eso sí, la inmensa mayoría son localidades pequeñas, ya que el 96% tiene menos de 500 habitantes. Si lo miramos por población, el porcentaje de ciudadanos que no disponía de ningún punto de este tipo en su municipio era del 0,9%.

Además, durante ese mismo año el número de puntos de acceso presencial a los servicios bancarios cayó un 2,5%, hasta los 67.166. El descenso estuvo relacionado principalmente con la reducción de oficinas y cajeros automáticos, aunque al mismo tiempo aumentaron otras soluciones, entre ellas las oficinas móviles que recorren diferentes localidades.

Los cajeros de España ya han cambiado

Que no tengamos por ahora un Cash Services español no significa que los cajeros que utilizamos vayan a quedarse como están. De hecho, ya hay cambios en marcha. Desde el 28 de junio de 2025, los nuevos cajeros instalados en España deben cumplir determinados requisitos de accesibilidad. Entre otras cosas, deben incorporar medidas destinadas a facilitar su utilización a las personas con discapacidad, como funciones de voz, avisos visuales y sonoros o compatibilidad con audífonos. Y el cambio no afecta únicamente a las máquinas nuevas. Los cajeros que estaban funcionando antes de esa fecha tendrán que adaptarse antes del 29 de junio de 2030.

Por lo tanto, los cajeros automáticos no van a desaparecer, pero sí está cambiando el modelo que hemos conocido durante décadas. Francia ha optado por que varias entidades compartan una misma red y España, aunque por ahora no ha anunciado una medida idéntica, también está transformando su forma de prestar servicios bancarios. Y todo ello mientras queda pendiente uno de los principales retos: que vivir en un municipio pequeño no implique tener que desplazarse varios kilómetros simplemente para sacar dinero en efectivo.

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