La psicología dice que las mujeres de 65 años que limitan el cuidado de sus nietos no lo hacen por egoísmo: están protegiendo su salud mental

En muchos hogares españoles se repite la misma escena: una madre o un padre le pide a la abuela que se haga cargo de los nietos varias tardes a la semana, y ella responde que solo puede algunos días. Ese «no» parcial, cada vez más habitual entre las mujeres de 65 años, todavía se juzga como una falta de compromiso familiar.
El tiempo pasa, las concepciones de la vida cambian y esa lectura empieza a resquebrajarse. Cada vez más psicólogos y geriatras que estudian el envejecimiento activo insisten en que detrás de esos límites no hay egoísmo, sino una razón que tiene que ver con la manera en que estas mujeres han decidido afrontar esta etapa de la vida, alejada del sacrificio.
¿Por qué las mujeres de 65 años ponen límites al cuidar a sus nietos, según la psicología?
La respuesta que dan los especialistas es clara: cuando una mujer de 65 años decide no hacerse cargo de sus nietos todos los días, no está actuando por comodidad, sino que está poniendo a salvo su equilibrio emocional.
Y es que en este sentido, una carga de cuidados desproporcionada puede derivar en ansiedad, depresión y trastornos del sueño.
El motivo tiene una base biológica que va más allá de la sensación de cansancio. El estrés sostenido eleva los niveles de cortisol en el organismo, lo que acelera el desgaste de huesos y articulaciones y puede agravar enfermedades previas como la hipertensión o la diabetes.
Por eso, cuando una abuela pone límites, en realidad está frenando un desgaste que avanza en silencio. Así lo explicó la psicóloga María José Aróstegui a la revista Hola.
El síndrome de la abuela esclava: cuando el cariño se convierte en obligación
Este fenómeno no es nuevo, pero cada vez tiene más nombre propio en las consultas de psicología. El término lo acuñó el médico Antonio Guijarro en 2001 para describir la sobrecarga física y emocional que sufren quienes asumen el cuidado sistemático de sus nietos hasta el punto de renunciar a su propia vida.
Por su parte, la psicóloga Irene Lebrusán Murillo, citada por Público, habla de «abuelidades» que se han convertido en sinónimo de agotamiento y de tareas que nunca terminan.
Este relato coincide con lo que describe el psicólogo Ángel Rull: cuidar a los nietos no es negativo en sí mismo, siempre que la abuela lo haga de forma voluntaria y pueda fijar sus propias condiciones de horario y actividades.
A posteriori, el problema aparece cuando esa colaboración ocasional se convierte en una responsabilidad fija que sobrepasa lo que su estilo de vida puede sostener sin agotarse.
Encima, a esa exigencia se suma una forma de edadismo que da por hecho que una mujer mayor debe estar siempre disponible, unida a la necesidad económica de unos padres que trabajan y no siempre pueden costear una guardería.
Las cifras que confirman la sobrecarga de las mujeres de 65 años que cuidan a sus nietos en España
Los números respaldan lo que cuentan las consultas de psicología. Según recoge el informe de Aldeas Infantiles de julio de 2025, el 85% de los abuelos y abuelas españoles participa en el cuidado de sus nietos, y un 46,7% lo hace de forma habitual.
E inclusive, hay un dato más llamativo aún: el 28,6% se ocupa de ellos todos los días mientras los padres están en el trabajo, una cifra que roza la jornada laboral completa sin cobrar un euro.
Por su parte, los especialistas coinciden en el patrón de deterioro. El geriatra Pedro Salomé Gamarra, presidente de la Sociedad de Gerontología y Geriatría, advierte que este desgaste puede derivar en hipertensión, diabetes y cansancio crónico.
Mientras tanto, a nivel emocional, también aparecen tristeza, sensación de culpa y, en los casos más graves, pensamientos autodestructivos que rara vez se comunican a la familia por miedo a decepcionar.
¿Cómo ponen límites las abuelas sin sentir culpa?
La solución que proponen los psicólogos no pasa por dejar de ayudar, sino por aprender a comunicar los límites desde el principio.
Aróstegui recomienda frases concretas y en primera persona, del tipo «os quiero ayudar, pero para hacerlo bien necesito descansar los martes», en lugar de aceptar compromisos que después generan resentimiento. Cuidar de uno mismo, insiste, es el primer paso para poder seguir cuidando de los demás sin desgastarse.
Otro factor que agrava la situación en España es meramente demográfico: como la maternidad y la paternidad se retrasan cada vez más, muchas abuelas empiezan a cuidar nietos ya entradas en los 60 o los 70 años, con menos energía física que las generaciones anteriores.
Por eso, para los especialistas, decir «hasta aquí» a los 65 años no es un capricho: es la manera más eficaz de seguir disfrutando de los nietos durante mucho más tiempo.