¿Cómo compaginar emprendimiento y trabajo?

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Un grupo de jóvenes trabajadores. (Foto: GETTY).
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Muchos emprendedores combinan el trabajo en una determinada empresa y el inicio de un negocio propio. Ello sucede porque, antes de abrir una compañía, hay que realizar el correspondiente estudio de mercado y una serie de gestiones con varios agentes (Administración Pública, proveedores, clientes potenciales…).

Del mismo modo, durante los primeros meses, los ingresos son relativamente bajos y es complicado poder sobrevivir con ellos.
Abrir una empresa precisa de una gran implicación y muchas horas de esfuerzo. Igualmente, en algunos casos, no hay más remedio que compaginarlo con otro trabajo.

También, pueden existir dudas sobre la viabilidad futura del negocio y se prefiere tener a la vez algo seguro.

En caso de encontrarse en esta difícil situación, se recomienda lo siguiente:

  • Conocer datos sobre el sector donde operar: lo más habitual es montar algún negocio relacionado con alguna experiencia profesional propia. En ese sentido, el mismo día a día en el trabajo permite recoger una gran cantidad de información al respecto que puede ser muy útil en el desarrollo de la idea de negocio.
  • Evitar inversiones o gastos innecesarios: si se opta por compaginar el negocio propio con otro trabajo, implica que no se dispone de una gran cantidad de dinero para empezar o que la seguridad sobre su futuro no es total.Por ese motivo, hay que evitar realizar grandes gastos o inversiones estructurales que impliquen contraer una deuda. Por ejemplo, en caso de precisar una determinada innovación, es preferible optar por un contrato de leasing o renting en lugar de adquirirla en propiedad. De la misma forma, resulta más seguro alquilar el local que hipotecarse en la compra de uno.
  • Fomentar sinergias con otros profesionales: realizar todas las tareas relacionadas con un negocio es muy complejo. Por ese motivo, es importante contactar con otros profesionales del sector o de servicios externos (como gestorías) para poderlas completar. A la vez, cuantas más personas, más ideas que nacen y más capital se puede recaudar.
  • Reducir al máximo el plazo de cobro a clientes: la disponibilidad de efectivo es clave para poder afrontar los gastos recurrentes. De la misma forma, evita tener que endeudarse y afrontar gastos financieros por ello.
  • Organizarse de forma muy productiva el tiempo: dado que se está durante muchas horas en la otra empresa, hay que ser capaces de estructurar el tiempo dedicado a nuestra compañía para que sea lo más productivo posible.
  • Abrir y mantener activas las redes sociales: es una forma rápida de darse a conocer entre el público objetivo y de mostrar las novedades.
  • Creer en la idea de negocio: es un aspecto crucial. Para que, finalmente, la idea triunfe, es vital creer en ella y superar las adversidades que, especialmente al inicio, acechan. En un determinado momento, habrá que dar un salto adelante, dejar la empresa donde se está por cuenta ajena e implicarse al cien por cien en el negocio propio.

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