macroeconomía

La inflación se dispara un punto tras la guerra de Irán: alcanza el 3,3% por el precio de la energía

Sin el impacto de la energía, la inflación sube un 2,7%, también muy por encima del objetivo

El diésel en las gasolineras ya ha alcanzado el precio de 2022 cuando se aplicaba la bonificación por Ucrania

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Una persona comprando alimentos en una tienda.
Benjamín Santamaría
  • Benjamín Santamaría
  • Economista, analista, conferenciante y máster de educación con especialidad en Economía. Redactor de economía y empresas en OKDIARIO y autor de 'La economía a través del tiempo' en el Instituto Juan de Mariana. Miembro de la junta directiva del Centro Diego de Covarrubias.

La inflación se ha disparado un punto porcentual en marzo, impulsada por la guerra de Irán y alcanzando el 3,3%, un máximo desde junio de 2024. Así lo reflejan los datos publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). «Este dato se explica principalmente por el encarecimiento de los carburantes, efecto directo del conflicto en Oriente Medio», ha resumido el Ministerio de Estadística.

Sin embargo, no todo se le puede achacar a la guerra, pues la inflación subyacente, que no incluye en su cálculo a la energía y a los alimentos no elaborados, se mantuvo sin variaciones en el 2,7%, es decir, no bajó con respecto a febrero.

Y tanto ese 2,7% como el 3,3% del Índice de Precios de Consumo (IPC) general se encuentran por encima del objetivo del 2% de inflación del Banco Central Europeo (BCE). Es decir, que sin el impacto de la energía, España ya se sitúa en un estadio de inestabilidad de precios.

«El Consejo de Gobierno del BCE considera que la mejor forma de mantener la estabilidad de precios en la eurozona es teniendo un objetivo de inflación del 2% a medio plazo», explica el Banco de España.

La inflación sube por la guerra, pero no solo

La inflación subyacente no tiene en cuenta los precios de la energía por ser más volátiles, por lo que sirve para medir los cambios en los precios sin tener muy en cuenta lo que sucede por la guerra en Oriente Medio. Ese porcentaje continúa alto y se estanca con respecto a febrero en vez de disminuir.

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Carlos Cuerpo, ministro de Economía y Comercio.

De hecho, ya tenía una tendencia alcista en los últimos trimestres, es decir, este índice venía siendo cada vez más alto sin que el conflicto en Irán hubiese estallado aún. Por tanto, sí existía una presión inflacionaria en España independiente de la situación geopolítica.

El Ministerio de Economía ha resaltado que durante esta última semana los carburantes están bajando de precio por la aplicación de las medidas fiscales, ya en vigor, «aunque siguen experimentando presiones por las cotizaciones internacionales, especialmente en el caso del diésel, debido a los mayores precios del petróleo (se mantiene cerca de los 100 dólares), los fletes y los márgenes de refino».

En términos mensuales (marzo sobre febrero), el IPC subió un 1%, su mayor alza mensual desde junio de 2022, cuando se disparó un 1,9%, una vez iniciada la guerra en Ucrania, que arrancó en febrero de ese mismo año.

Por su parte, el IPC armonizado (IPCA) incrementó ocho décimas su tasa interanual en marzo, hasta el 3,3%, con una variación mensual del 1,5%. La inflación subyacente del IPCA se estima en un 2,8% para el tercer mes del año, según apunta Estadística. El INE publicará los datos definitivos del IPC de marzo el próximo 14 de abril.

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