¿Cuándo desconfiar de una franquicia?
Abrir una franquicia es una vía por la que optan algunos emprendedores que deciden iniciar su propia empresa. La principal ventaja con la que cuentan es que no necesitan realizar ninguna inversión en términos de conocimiento de marca porque ésta ya es conocida. Además, en el contrato de franquicia, se establece una zona específica de exclusividad y el franquiciador, con experiencia en el sector, ofrece su conocimiento al respecto.
Como en todo contexto en el cual se da un crecimiento, es habitual que aparezcan franquicias que se venden como grandes “oportunidades”, especialmente por presentar una inversión inicial muy baja. En ese sentido, hay que tener en cuenta que, a menos riesgo, menor también es la rentabilidad esperada.
¿Qué hay que vigilar con las ofertas de franquicias?
A continuación, damos a conocer algunos aspectos sobre los cuales hay que ir con cuidado en relación con las oportunidades de franquicias:
- Opiniones negativas de franquiciados: es importante, antes de abrir una franquicia, contactar con aquellas personas que ya son franquiciadas. Si las opiniones son negativas en algún aspecto (presión, condiciones adversas en el contrato, aprovisionamiento…), entonces mejor optar por otra.
- Inversiones excesivamente bajas: todo inicio de negocio implica un riesgo y, por lo tanto, tener que realizar una inversión importante. Si una franquicia requiere de poco dinero para abrirse, significa que dará una rentabilidad reducida.
- Imposibilidad de poder acceder a un plan de negocio: en teoría, el franquiciador debe de tener una idea de aquellos espacios donde el negocio puede ser rentable y generar un beneficio. Si enseguida acepta todas nuestras propuestas sin ni tan siquiera estudiarlas, significa que no ha elaborado ningún tipo de plan y que, por lo tanto, la seguridad del negocio es baja.
- Falta de información sobre aspectos clave: todo franquiciado debe de tener acceso a información básica del desarrollo del negocio, como por ejemplo los costes de aprovisionamiento, personal necesario, público objetivo deseado, tipo de publicidad que se espera realizar, imagen a trasladar… si existe algún tipo de ambigüedad al respeto, hay que desconfiar.
- Promesas de altas y rápidas rentabilidades: los “chollos”, en el mundo de los negocios, son muy contados. Si se quiere conseguir un beneficio mayor, hay que trabajar más y más duro. Las promesas de altas riquezas en poco tiempo acostumbran a ser falsas.
- Poco conocimiento del sector: un buen franquiciado, a partir de su experiencia, conoce de forma muy detallada el sector en el cual opera. Si le hacemos alguna pregunta sobre éste y es incapaz de responder con garantías, implica que no dispone de toda la información necesaria para asegurar el éxito del negocio.
- Inexistencia de marca corporativa en las comunicaciones: es importante reparar en pequeños detalles como, por ejemplo, las formas del mail o el dominio. Si la empresa no dispone de uno propio, es que no ha hecho ni tan siquiera la inversión al respecto y que no ve un gran futuro a su negocio.
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