En 2018 Marta abrió una lavandería cafetería e invirtió 140.000 euros: «Facturamos unos 24.000 euros mensuales»
Esta joven y su pareja apostaron por un nuevo modelo de negocio del que explican gastos y beneficios netos
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Ir a hacer la colada y aprovechar la espera para tomar un café. A partir de esa idea, bastante sencilla a primera vista, Marta Pérez y su pareja montaron en Barcelona un negocio que reúne bajo el mismo techo una lavandería de autoservicio y una cafetería. Abrieron el primer establecimiento en 2018 y, después de comprobar que funcionaba, decidieron repetir la experiencia.
El negocio se llama La bar y su funcionamiento tiene poco misterio para el cliente. Puedes poner una lavadora, sentarte en una mesa y esperar allí mientras toma algo. Detrás, sin embargo, las cuentas son algo más complejas ya que si bien las máquinas supusieron una primera inversión dejan ahora un margen elevado por cada lavado, aunque la mayor parte de lo que ingresa el establecimiento procede de la cafetería. A eso hay que descontar salarios, alquiler, suministros e impuestos.
En 2018 Marta abrió una lavandería cafetería e invirtió 140.000 euros
Aunque la lavandería es probablemente lo primero que llama la atención del negocio, es la barra la que aporta más dinero. En una publicación de El Blog Salmón, la propia Marta explica que alrededor del 65% de la recaudación llega de la cafetería algo que demuestra que su idea es realmente buena ya que aprovecha un tiempo que de otra forma se perdería y además es del todo rentable. Sabemos que una colada no termina en cinco minutos y con este modelo de negocio que ellos han ideado, el cliente puede quedarse en el establecimiento en lugar de marcharse y volver cuando la ropa esté lista.
Las máquinas, no obstante, tienen sus propias cuentas. En cada local hay tres lavadoras y dos secadoras y comprarlas supuso una inversión de entre 24.000 y 25.000 euros. En cuanto a gastos, una lavadora pequeña cuesta 5,80 euros al cliente. Marta calcula que a ellos les supone aproximadamente 1,50 euros, por lo que quedan alrededor de cuatro euros de margen. Con las grandes el precio sube hasta los 11 euros, mientras que el coste ronda los tres. Son unos ocho euros de diferencia por lavado. «Tiene el doble de capacidad, así que sacamos el doble de margen», explica la propietaria.
Tres trabajadores y unos 7.000 euros mensuales en sueldos
Una lavandería de autoservicio puede funcionar prácticamente sin personal, pero añadir una cafetería obliga a cambiar el planteamiento. Hay que atender la barra, preparar los pedidos y mantener el servicio durante las horas de apertura. La plantilla de La bar está formada por tres personas y sólo el gasto laboral ronda los 7.000 euros cada mes. A esa cantidad se añade el alquiler. Dependiendo del establecimiento, Marta paga entre 1.100 y 1.900 euros mensuales. Después están el agua, la electricidad y el gas, gastos especialmente relevantes cuando buena parte de la actividad depende precisamente de lavadoras y secadoras. En total, los costes mensuales se sitúan en torno a los 19.000 euros, según las cifras facilitadas por la propia empresaria.
Esto explica también la diferencia entre lo que factura el negocio y el dinero que realmente termina quedando después de pagar las cuentas. Los ingresos pueden rondar los 24.000 euros al mes por establecimiento, pero el resultado final está bastante lejos de esa cantidad.
El primer local costó 110.000 euros
Marta y su pareja abrieron su primera lavandería cafetería en 2018. Para ponerla en marcha necesitaron aproximadamente 110.000 euros. No fue una inversión que recuperaran de inmediato. Según cuenta, tardaron entre cuatro y cinco años en recuperar el dinero inicial. Fue entonces cuando decidieron abrir un segundo establecimiento y repetir el modelo que ya habían probado. Y esa segnda vez tuvieron que invertir más. El segundo local necesitó unos 140.000 euros.
Una parte correspondió a las máquinas, pero en un establecimiento de estas características hay muchos más gastos. Al equipamiento propio de una lavandería se suma todo lo necesario para la cafetería y la adaptación de un local que debe acoger las dos actividades. Precisamente esa doble vertiente es la que encarece la puesta en marcha frente a una lavandería de autoservicio convencional.
De los 24.000 euros facturados quedan hasta 3.500 euros
Según Marta, cada uno de los establecimientos factura como decimos, unos 24.000 euros mensuales. Si se divide esa cantidad entre los días del mes, estaríamos hablando de aproximadamente 800 euros diarios. Pero ésos son los ingresos antes de afrontar los gastos, con los gastos de sueldos, el alquiler, los suministros y el resto de costes del negocio que hacen que ascienda a 19.000 euros todos los meses, sin contar impuestos. «A la cuenta nos llegan limpios 3.500 euros», explica la propietaria, que sitúa el resultado habitual entre los 3.000 y los 3.500 euros netos mensuales.
No es un margen o beneficio muy elevado, pero por el momento les permite seguir con este negocio tan original en el que no sólo tienes un servicio de lavandería, como ahora hay muchos, sino que además tienes la posibilidad de no perder el tiempo y aprovechar para tomarte un café mientras esperas aunque muchos también dedican ese tiempo en el bar a trabajar con su portátil.