El Real Madrid hizo los deberes en el Etihad y se metió en cuartos de la Champions con un doblete de Vinicius. El trabajo venía (bien) hecho desde el Bernabéu y sólo había que ratificarlo en el campo del Manchester City. Lo hicieron los de Arbeloa, que resistieron el arreón inicial del equipo de Pep y encarrilaron el partido con un penalti estúpido de Bernardo Silva que encima le costó la expulsión. Vinicius, esta vez sí, marcó la pena máxima que silenció el Etihad.
Ahí se acabó el partido aunque Haaland igualó antes del descanso. En la segunda parte entró Lunin por lesión de Courtois y Mbappé, al que se le vio fino y activo y al que le escamotearon un claro penalti. El Manchester City lo intentó hasta el final, le anularon justamente dos goles y murió en la orilla. Los de Arbeloa, que sale reforzadísimo, lograron el 1-2 definitivo en el 93, obra también de Vinicius, y esperan al Bayern en unos cuartos que se antojan morrocotudos.
Para el día D a la hora H Arbeloa fue a lo fácil. Igual que un sindicalista en un bufé libre no se complicó la vida: eligió gambas. Vamos, que eligió en el Etihad un equipo (casi) idéntico al que seis días antes había dado matarile al Manchester City en el Bernabéu. Sólo la salvedad de Fran García por el eternamente lesionado Mendy para ocupar el lateral izquierdo del Real Madrid. El resto, los mismos. Ni siquiera el ansiado regreso de Mbappé hizo dudar al técnico madridista. Era un arma nuclear para guardarse en el silo del banquillo.
El que sí estaba en la alineación, por quinto partido seguido, era el imberbe Thiago Pitarch, el jugador que ha resucitado por contagio a todo el Real Madrid. Así que al césped del Etihad saltaron los siguiente once elegidos: Courtois; Trent, Rüdiger, Huijsen, Fran García; Tchouaméni, Güler, Thiago Pitarch, Fede Valverde; Brahim y Vinicius.
Al otro lado de la trinchera Guardiola sí lo cambio todo. No tenía más remedio después del fiasco del Bernabéu, entre otras cosas, por culpa suya. Se cepilló a cuatro de los titulares en Madrid y dispuso un once con más lógica, mejor armado y fiel a su habitual 4-3-3. A Donnarumma le escoltaba una línea de cuatro de la que se caían Guéhi y en la que estaban Nunes, Khusanov, Rúben Dias y Ait Nouri. Por delante, Rodri flanqueado por dos centrocampistas más: Bernardo Silva y Reijnders. Arriba Cherki, Doku y Haaland. El equipo sonaba igual de imponente que en el Bernabéu. A ver si rendía igual.
Asedio del City
Bullía el Etihad justo antes de que a las nueve echara a rodar la pelota. Apretó el Manchester City, tal como era previsible. Emergió salvador Courtois, como también era previsible. A los tres minutos el meta del Real Madrid le sacó una volea a bocajarro a Rodri Hernández. Hizo después una parada de voleibol con los antebrazos. El City atacaba con todo y con todos. El Madrid capeaba el temporal y achicaba agua como podía, pero la cosa tenía una pinta horrible.
El Real Madrid no la olía. El equipo de Guardiola era dueño y señor de la pelota. Los de Arbeloa no salían de su propia área. Y así fue hasta que en el minuto 11 una conducción de Brahim y Vinicius fue abortada por Nunes en la frontal del otro lado del campo, que no se había visto hasta entonces. Poco a poco aflojó algo el City y dio cierto respiro a un Madrid que empezaba a descubrir que la pelota era redonda.
En el 16 tuvo Vinicius en sus botas la mejor ocasión del partido. Fue una conducción en carrera del brasileño, que trazó la diagonal hacia el área y disparó contra el poste. En los sucesivos rechaces volvió la pelota a los pies de Vini, que disparó a puerta y se topó con un Bernardo Silva que metió el codo para sacar el tiro haciendo una zamorana. El asistente marcó fuera de juego pero el VAR corrigió y le mandó a Turpin al monitor.
La jugada, que era clarísima, no admitía dudas: penalti y expulsión. Como una catedral. Turpin ejecutó: penalti y roja a Bernardo Silva. Merecida y justa. Se le pidió Vinicius, igual que en la ida, pero esta vez no falló. Aguantó el tiro y batió a Donnarumma, que había escogido el palo erróneo. El Real Madrid, tras superar el asedio inicial del Manchester City, se había puesto por delante.
Vinicius pega primero
Reaccionaron los citizen con orgullo y topáronse otra vez con Courtois. Esta vez el meta del Madrid sacó un tiro a bocajarro de Haaland. En la contra pudo y debió marcar Vinicius el 0-2 pero, tras una gran conducción, terminó la jugada con un disparo algo cruzado. Volvieron a la carga los de Guardiola y volvió a parar Courtois, esta vez con el pie, el tiro a bocajarro de Haaland. En el intercambio de golpes volvió a perdonar Vinicius un gol cantado como en sus peores tiempos. Sólo tenía que empujarla y le dio con la espinilla. Se libraba ahora Donnarumma.
Y como ese ritmo infernal era insostenible, acabó bajando por su propio peso. En los últimos minutos de la primera mitad se adueñó de la pelota el Real Madrid porque al City no le quedaban demasiadas fuerzas. Ni demasiadas esperanzas. En el Etihad, mudo desde la liada de Bernardo Silva, sonaban olés al son del juego del equipo de Arbeloa, que hasta se gustaba. En el 37 también la tuvo Brahim tras una gran maniobra dentro del área que abrochó con un tiro al muñeco. La sacó como pudo Donnarumma.
Fue la previa de una jugada para la esperanza del City. Era el minuto 40 y a la salida de un córner los de Guardiola encontraron el empate. Falló Thiago Pitarch, al que sentó Doku. Falló Trent, que punteó el pase y le salió una asistencia. Y falló Haaland, que la pegó tan mal que su remate acabó en gol. Fue tan feo que ni siquiera lo celebró el noruego.
Al primer tiempo le quedaban un puñado de minutos, que aprovechó el City para meter un par de coces. Una de Rúben Dias a Güler y otra de Khusanov a Vinicius. La segunda se saldó con amarilla. Fue la última acción antes de que Turpin mandara a los dos equipos camino de los vestuarios. Allí ocurrió lo inesperado: una lesión de Courtois que provocó que Lunin saltara al terreno de juego. Pep metió a Guéhi y Aké al centro de la zaga por el amonestado Khusanov y el desdibujado Reijnders.
Iguala Haaland… y sale Lunin
La pelota siguió en los pies del Real Madrid. Pero el susto lo dio Haaland con un tiro seco y raso al que respondió con mano firme Lunin. El Manchester City intentó hundir al equipo de Guardiola, que había salido algo timorato de los vestuarios. Mientras, calentaban Mbappé y Camavinga. El Madrid había perdido el hilo del partido y los de Guardiola cercaban el área de Lunin. Pep retiró a Nunes y a Haaland en el 55 para meter a Semenyo.
Lunin volvía a demostrar lo bien que se le da el Etihad al evitar una jugada de ataque con un despeje de cabeza fuera del área. Guardiola miraba el partido perplejo y el Real Madrid espabilaba. Otra vez Vinicius en el 62 fue protagonista con una galopada que abortó Donnarumma sólo colocando el cuerpo. Respondió el Manchester City con una jugada a la contra que acabó en gol de Doku que, por suerte para el Madrid, había arrancado en fuera de juego.
En el 66, por fin, Arbeloa llamó a filas a Mbappé. El francés se lo tomó con calma mientras se desvestía en el banquillo. Salió en el 68 cuando el partido estaba ya roto. Se retiró del césped Brahim, que había hecho un gran partido. Casi llega el 1-2 en un cabezazo a bocajarro de Tchouaméni que sacaron a pachas entre Donnarumma y el travesaño. Ahí apareció por primera vez Mbappé para dar su primer aviso en un disparo que salió desviado por poco.
En el 71 Arbeloa metió energía al centro del campo: Manuel Ángel y Camavinga por Güler y Thiago Pitarch. Siguió apretando el Manchester City, que se topó con Lunin primero y con el fuera de juego después. Otro tanto bien anulado al equipo de Guardiola, que se lamentaba en el banquillo. En el 81 Turpin no acertó a pitar un clamoroso penalti sobre Mbappé, que se lamentaba sin gesticular porque había visto una amarilla minutos antes. El colegiado se abstuvo y el VAR, inexplicablemente, también, porque era penalti y expulsión. Aprovechó Arbeloa para meter a Carvajal por Trent, que se llevó la pitada del Etihad.
El partido ya estaba acabado y sólo quedaba por definirse si se desharía el empate al final. Se deshizo. Lo haría Vinicius en el 91 aunque la jugada, que fue incluso celebrada con polémica por el brasileño, fue anulada por fuera de juego. Tendría otra el brasileño y también la marcó. Esta vez sí, el colegiado dio por válido el 1-2 definitivo que mete al Real Madrid en los cuartos de final donde se las verá, con toda probabilidad, con el Bayern.