El Real Madrid ha firmado tres días aciagos desde el pasado domingo. Dos derrotas, la primera en Arabia Saudí y la segunda en Albacete, que han sacudido los cimientos de un club que vive en estado de crisis ante los malos resultados. La final de la Supercopa de España supuso el fin de la era de Xabi Alonso en el banquillo blanco, al que ha llegado un Álvaro Arbeloa que ha debutado con una dolorosa eliminación copera ante un equipo de menor categoría. La siguiente parada del Real Madrid es el Santiago Bernabéu, donde recibe al Levante en Liga el sábado (14:00 horas), ante una afición madridista que le hará saber su descontento.
El madridismo afrontaba una temporada ilusionante tras el final de la segunda etapa de Carlo Ancelotti. Como capitán del barco desembarcó un entrenador ilusionante y moderno, un Xabi Alonso que había triunfado en Leverkusen y que pretendía revitalizar al equipo tras una campaña sin títulos. Los buenos resultados -pese al duro revés en el Mundial de Clubes ante el PSG (4-0)- avalaron el comienzo de un proyecto que empezó a resquebrajarse con el 5-2 en el Metropolitano. La posición del técnico donostiarra se volvió a debilitar en otro partido grande, aunque en esta ocasión saliera victorioso. El desplante público de Vinicius Junior tras ser sustituido, sumado a la falta de respaldo del club a Xabi Alonso, fueron sumando puntos a su futura marcha.
Los resultados, que habían sostenido al técnico pese a la falta de confianza de parte de la plantilla, comenzaron a dejarle de lado. Derrota en Liverpool, empates en Vallecas, Elche y Girona. El Real Madrid perdió el liderato en Liga y el invicto en Champions. La sangrante derrota ante el Celta en el Santiago Bernabéu a punto estuvo de costarle el puesto a un Xabi Alonso que tuvo ‘La Espada de Damocles’ sobre su espalda antes de cada partido. El donostiarra caminó sobre el alambre durante varias semanas hasta que finalmente cayó con la derrota en la final de la Supercopa de España ante el FC Barcelona.
La crisis del Real Madrid
El Real Madrid perdió su primer título de la temporada ante su eterno rival, un Barcelona que conquistó el triplete nacional la pasada campaña y que va en camino de repetir. La destitución de Xabi Alonso tuvo que esperar a la tarde del lunes, a dos días del duelo copero ante el Albacete. Por este motivo, la rueda de prensa previa al partido de octavos de final de Copa del Rey fue, al mismo tiempo, la de presentación de Álvaro Arbeloa como nuevo entrenador del Real Madrid.
El primer partido de esta nueva etapa ha acabado igual que el último de la de Xabi Alonso: con un título perdido. Lo que señala, de forma inevitable, a una plantilla que no está a la altura, pese a contar con deficiencias evidentes. En apenas tres días, el conjunto blanco se ha despedido de dos de los cuatro títulos por los que compite esta campaña.
Tampoco hay motivos para el optimismo en los dos en los que aún está en liza. En Liga, donde llegó a aventajar el FC Barcelona en cinco puntos, se sitúa a cuatro de un conjunto culé que ha dejado de fallar. La perspectiva es peor en Champions, donde el equipo -como se vio ante Liverpool y Manchester City- parece lejos de los grandes de Europa. Arbeloa tendrá la complicado misión de reconducir a un Real Madrid en serio riesgo de firmar su segunda campaña consecutiva sin títulos.