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Tenis: Wimbledon 2026

Rufus, el halcón que protege Wimbledon: «También trabaja en la Abadía de Westminster»

El ave sobrevuela las instalaciones en busca de palomas que ahuyentar para salvaguardar la salud del césped de las pistas

Durante tres semanas trabaja en Wimbledon y el resto del año en la Abadía de Westminster y Lord's Cricket Ground

«Mirá, ahí está Rufus», le dice una hija a su madre. Es primera hora de la mañana, la jornada tenística todavía no ha comenzado en el All England Lawn Tennis Club y las miradas se van al cielo. Ahí bate sus alas Rufus en busca de palomas que ahuyentar. Rufus es el halcón de Wimbledon y su trabajo consiste en espantar a las palomas que atenten contra la hierba de las pistas de tenis.

Curra en Wimbledon desde 2008. Su jornada comienza bien temprano, alrededor de las cinco de la mañana. Llega a las instalaciones de Wimbledon y echa a volar para espantar a todas las aves que se posan sobre la hierba de las pistas y ponen en peligro la vida del césped. El lugar donde más énfasis pone es la Centre Court, entre otros motivos porque es la zona fetiche de las palomas.

Tienen comida y sombra entre la hierba y la sombra que produce el techo retráctil. Rufus es un miembro «muy importante del equipo que trabajamos aquí», dice a OKDIARIO un integrante de la organización de Wimbledon. El halcón cuenta con perfiles en redes sociales. Aunque, contrariamente a otras publicaciones, la misma fuente asegura a este periódico que Rufus no cuenta con acreditación propia.

Rufus sobrevuela las 17 hectáreas de Wimbledon cada día durante las más de dos semanas del torneo, aunque el resto del año también tiene tajo. «Trabaja en la Abadía de Westminster y en el Lord’s Cricket Ground», aseguran a OKDIARIO las citadas fuentes. Antes de Rufus existió Hamish, otro halcón de Harris que fue pionero en Wimbledon.

Su llegada se gestó porque durante las semifinales de 1995, entre Pete Sampras y Tim Henman, varias aves se posaron sobre la pista y se interrumpió el partido. Donna Davis ofreció una solución basada en su experiencia con aves rapaces. «De vez en cuando encuentra alguna paloma, se acerca a ella y sale disparada», asegura.

Rufus fue secuestrado durante tres días en 2012 y apareció tres días después con alguna herida en una pata. Desde 2008 ha mantenido ininterrumpida su jornada laboral. Y no tiene planes de jubilación a corto plazo. Los halcones de Harris pueden vivir hasta los 30 años en entornos especializados. Wimbledon es su patio de recreo, aquí lleva volando desde que tenía poco más de cuatro meses.