Pogacar revienta el Tour en el Tourmalet
Tadej Pogacar sacó dos minutos y 39 segundos a Vingegaard en la primera etapa de montaña
El esloveno hizo un descenso memorable en el Tourmalet y recupera el maillot amarillo
Así queda la clasificación general del Tour de Francia

El Tour de Francia ha quedado visto para sentencia tras la sexta etapa. Tadej Pogacar así lo ha querido tras un ataque demoledor en el Tourmalet. El esloveno soltó a sus rivales a cinco kilómetros de la cumbre y no volvió a mirar atrás aventajando a su archienemigo Jonas Vingegaard en casi tres minutos en meta. El líder del UAE vuelve a vestirse de líder en la clasificación general.
El danés se afanó en intentar aguantar a Pogacar a una distancia salvable en la cumbre del Tourmalet. Vingegaard cedió 30 segundos en la última rampa del coloso de los Pirineos, pero pagó una factura cara en el descenso, llegando a un minuto y 10 segundos al pie del puerto final en Gavarnie-Gèdre.
Pogacar sacó 40 segundos en esa bajada del Tourmalet al estilo de Miguel Indurain en el Tour de 1993 dejando muy tocada la moral de su rival. De hecho, el grupo de luchadores por el tercer puesto del podio se le acercó peligrosamente a un Vingegaard que quizá pagó su esfuerzo del Giro de Italia o el sobreesfuerzo por aguantar la rueda a Pogacar. Finalmente perdió 2:40 mientras apenas aventejó a sus rivales en 19 segundos.
El hecho es que el esloveno planteó una estrategia muy ambiciosa durante toda la jornada, no permitiendo que las fugas fuesen numerosas ni se marchasen más allá de dos minutos. El UAE trabajó como si fuese la etapa reina del Tour y no iban a conceder ni el más mínimo margen.
Pese a que Visma consiguió filtrar a su rodador Victor Campenaerts, la realidad es que la fuga estaba muerta antes de llegar a un Tourmalet donde el equipo de Pogacar funcionó como una sinfonía perfecta. El equipo fue relevándose, subiendo un peldaño a cada kilómetro en el ritmo y culminando con un colosal ataque a dúo con Isaac del Toro y Tadej Pogacar.
Esa estampa de dos coéquipiers marchándose por delante del grupo de favoritos no se había visto desde el Tour de 1986 con Bernard Hinault y Greg LeMond, pero fue un mero espejismo. Al mexicano le duró la gasolina apenas medio kilómetro dejando la tostada en manos de un Vingegaard que indudablemente fue de más a menos.
Por detrás del danés, el resto de favoritos fueron cada uno a su ritmo, aunque la igualdad imperante permitió a casi todos ellos unirse con el objetivo de alcanzar a Vingegaard tras el Tourmalet. Evenepoel, Seixas, Del Toro o Lipowitz hacían muy bueno el resultado de un Juan Ayuso que iba junto a ellos confirmando sus opciones de podio.
Veremos qué sucede de aquí al final del Tour, pero el cuadro parece bastante evidente tras la sexta etapa. Pogacar juega en otra liga, Vingegaard es el mejor de los mortales y existe un extenso grupo de actores secundarios que sueñan por el último escalafón del podio con un Juan Ayuso que podría devolver a España a ese lugar por primera vez desde 2015.
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