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Copa Libertadores: Boca Juniors - Fluminense

El Fluminense tumba al Boca Juniors y alza su primera Libertadores

Fluminense se alza con su primera Copa Libertadores de la historia tras vencer 1-2 en la prórrga a Boca Juniors

Fluminense se alza con su primera Copa Libertadores de su historia tras vencer en la final a Boca Juniors, que se queda sin el sueño xeneize de levantar la séptima e igualar al actual rey, Independiente, con siete. Los brasileños, gracias a una gran primera parte y el gol de Cano, ganaron a los puntos en el primer tiempo, pero los argentinos respondieron con una gran segunda parte para igualar con un gol de Advíncula. Fue en la prórroga donde Kennedy puso el partido de cara para el Flu para alzarse con el trono sudamericano.

Ya desde el anuncio de las alineaciones de Boca Juniors y Fluminense se veía el potencial que existía por los de Jorge Almirón y Fernando Diniz en la Copa Libertadores. Desde Romero, Advíncula o Edison Cavani por Boca Juniors a Marcelo, Felipe Melo o Ganso por Fluminense, el estadio de Maracaná era una fiesta desde una hora antes del partido y todos esperaban el partido que se iba a disputar.

Que Boca Juniors haya llegado a la final tras pasar tres eliminatorias en la tanda de penaltis no es casualidad. El conjunto argentino no ganó ninguno de los partidos de octavos, cuarto y semis ante Nacional de Montevideo, Racing y Palmeiras, pero sobrevivió a tres tandas de penaltis. No necesitó la pelota y es algo que quedó patente ante Fluminense, al que entregó el control.

El ritmo del partido no comenzó con rapidez pero el control fue brasileño prácticamente por concesión argentina. Boca no quería la pelota, no la necesitaba, su guión de partido parecía claro y apostaban por esperar el error del rival. De hecho el primer intento serio no llegó hasta poco antes del cuarto hora de partido con un disparo que atajaría Romero sin problemas y que llevaría a un contragolpe tímido de los argentinos, que acusaron la falta de efectivos en la carrera aunque finalizaron con tiro entre los tres palos.

Prácticamente media hora de partido se había consumido entre toques sin peligro de Fluminense sin excesivo peligro, con un Boca muy contemplativo que esperaba atrás, resguardado, en campo propio, esperando precisamente lo que provocó su primer acercamiento.

Pero que Fluminense tuviera tanto la pelota permitía que tuviera el control y la iniciativa, por ende más oportunidades. De un pase en largo de Felipe Melo quedó una pelota en el extremo izquierdo que tras una buena pared permitió correr a Keno y ceder atrás al punto de penalti donde Germán Cano, el máximo artillero de esta Copa Libertadores, definía preciso ante Romero para poner el 0-1 en el marcador del Maracaná en el 36′.

Boca cambió tras el descanso

Lo peor para Boca es que no hubo una gran reacción tras el gol, no hubo rabia ni un empuje decidido en busca del empate hasta que enfilaron el túnel de vestuarios. Tras el descanso, y la evidente reprimenda de Jorge Almirón en el vestuario, los xeneizes salieron con otro tono y queriendo el control de la pelota, presionando alto y buscando el robo cerca de la portería rival para generar más peligro.

Un tiro de Advíncula advirtió a Fluminense de que el peligro era real. Los brasileños perdieron el control y la fluidez, a los que le costaba mucho mantener la pelota cuando ya se cumplía la hora de partido y el encuentro comenzaba a caldearse con cada acción, algo que beneficiaba al Flu, con alguna entrada fea y reparto de amarillas para ambos bandos.

Advíncula avisó y dicen que el que avisa no es traidor. Un trallazo suyo permitió a Boca Juniors empatar el partido en el minuto 72, merecido por el empuje de los argentinos y sobre todo por lo pasiva que fue la defensa de Fluminense en la acción. El partido seguía algo loco de ahí al final pero la prórroga era un hecho.

El golpe de Kennedy en la prórroga

A Boca sí le había valido con empatar en los 90 minutos en cada eliminatoria previa pero la final se iba a la prórroga, camino inédito hasta la fecha para ambos equipos. Salía mejor a ella el cuadro argentino, pero el golpe sobre la mesa lo daría Fluminense con un latigazo de Kennedy que dejaría helada a la hinchada a la afición xeneize en el minuto 99 de partido pese a la expulsión del goleador, que lo celebró con su hinchada y le costó la segunda amarilla.

Con uno menos y casi 20 minutos por delante, Fluminense se cerró e intentó por todos los medios aguantar el marcador hasta el minuto 120. Boca Juniors apretó, pero tardó poco en perder los nervios, especialmente Fabra que soltó una torta que le costó la expulsión tras la acción del VAR. El Flu pudo incluso sentenciar el partido con un trallazo pero la pelota la escupió el poste. Finalmente el conjunto brasileño logró alzar su primera Copa Libertadores de la historia pese a los centros a la desesperada de un Boca Juniors que lo intentó hasta el último segundo.