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Las Islas Maldivas rompen con cualquier ley natural: construyen una ciudad flotante para 20.000 personas sobre el mar

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Parece propio de un futuro distópico, pero varios países ya se han lanzado a la construcción de islas artificiales. Por increíble que parezca, vivir encima del agua puede ser una realidad. Por ejemplo, las Islas Maldivas se han adelantado y ya planea crear una ciudad flotante capaz de albergar a 20.000 personas.

La iniciativa, conocida como Maldives Floating City, pretende convertirse en un modelo mundial de adaptación al aumento del nivel del mar y marca un antes y un después en la arquitectura urbana.

El proyecto está a pocos minutos en barco de la capital, Malé, y no se trata de un proyecto tecnológico sin viabilidad. Se trata de una respuesta urgente, para uno de los países más vulnerables al calentamiento global. Y es que aproximadamente el 80% de sus islas están a menos de un metro sobre el nivel del mar.

Las Islas Maldivas proyectan una ciudad flotante para sobrevivir al calentamiento global

El Gobierno de Maldivas ha impulsado este ambicioso desarrollo junto a las firmas neerlandesas Waterstudio y Dutch Docklands, especialistas en arquitectura flotante.

El complejo se construirá dentro de una laguna de aproximadamente 200 hectáreas y estará formado por unas 5.000 unidades residenciales modulares interconectadas por pasarelas y canales.

La lógica detrás del proyecto es sencilla pero revolucionaria: si el mar sube, la ciudad sube con él. A diferencia de las infraestructuras tradicionales, estas plataformas flotantes están diseñadas para adaptarse de forma dinámica al nivel del agua, lo que reduce el riesgo de daños por inundaciones.

Los primeros residentes podrían comenzar a instalarse de forma progresiva y el desarrollo completo está previsto para alrededor de 2027. Las autoridades maldivas consideran esta iniciativa una pieza clave dentro de su estrategia nacional de resiliencia climática.

Cómo será la ciudad flotante con 20.000 residentes de las Islas Maldivas

Este no es un experimento improvisado. De hecho, ya hay otras mega construcciones flotantes en el mundo. En este caso, la ciudad se ha concebido como un entorno urbano plenamente funcional.

Por ejemplo, contará con viviendas frente al mar, hoteles, restaurantes, comercios, centros educativos, servicios sanitarios y un puerto deportivo, para reproducir las comodidades de cualquier ciudad moderna.

El diseño urbanístico se inspira en la forma del coral cerebro, una referencia directa al ecosistema local. La estructura se organiza mediante plataformas hexagonales conectadas por canales navegables, lo que permitirá moverse tanto a pie como en pequeñas embarcaciones.

Otra curiosidad es que cada módulo residencial se fabrica en tierra firme y posteriormente se remolca hasta su ubicación definitiva en la laguna. Allí queda fijado mediante un sistema de anclaje flexible al fondo marino que permite a las estructuras subir y bajar con el oleaje sin perder estabilidad ni seguridad.

Las viviendas tendrán alrededor de 100 metros cuadrados y los precios iniciales se moverán entre los 120.000 y los 230.000 euros, una horquilla que busca atraer tanto a residentes locales como a compradores internacionales.

La ciudad flotante del futuro: sin coches y respetuosa con el medioambiente

La sostenibilidad es uno de los pilares centrales del proyecto. La ciudad funcionará principalmente con energía solar y dispondrá de sistemas locales de gestión de residuos y tratamiento de aguas para minimizar su huella ecológica.

Otro de los elementos más llamativos es que será una ciudad prácticamente sin coches. La movilidad interior se basará en desplazamientos a pie, en bicicleta, en pequeñas embarcaciones eléctricas y en vehículos ligeros de bajas emisiones.

El objetivo es crear un entorno silencioso, limpio y más habitable que las ciudades tradicionales. Por todo ello, los promotores confían en que su desarrollo marque un punto de inflexión.