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El VAR echa una mano al Barça en San Mamés

El Barcelona llegará al Clásico con nueve puntos de ventaja sobre el Real Madrid. La ayuda del VAR, que sirvió para validar el gol de Raphinha y anular uno de Iñaki Williams en los últimos minutos, le permitió conquistar la Catedral (0-1), uno de los partidos más exigentes que le quedaban en el calendario. Otro triunfo exiguo del líder ante un Athletic que mereció al menos el empate y probablemente también la victoria. Y tremendo enfado de San Mamés con la actuación arbitral de Gil Manzano en el día que llovieron billetes falsos para protestar por el caso Negreira.

El Barça llegaba otra vez con bajas importantes. A las ya sabidas de Pedri y Dembélé se sumaba el sancionado Araujo. La solución de Xavi fue meter a Sergi Roberto en el lateral derecho y devolver a Koundé al centro de la zaga. Ferran Torres y el recuperado Lewandowski eran las otras novedades del 4-3-3, más canónico que últimamente al contar con dos extremos puros. A por todas en la Catedral.

Y fue el propio Ferran quien estuvo a punto de abrir el marcador en el minuto 2 con una volea que se marchó fuera por poco. Fue el pistoletazo inicial de la intensa batalla que se barruntaba y se desplegó en cuanto Gil Manzano dio el pitido inicial. Superado este susto, el Athletic se lanzó a la yugular del Barça y logró someterlo durante un cuarto de hora primoroso para disfrute de San Mamés.

El líder se sacudió la presión con un zarpazo de su ariete. Lewandowski se quedó solo ante Agirrezabala, titular por los problemas físicos de Unai Simón, pero en el último toque antes de ejecutar la pelota se le marchó un pelín larga, una ventaja a la que se agarró el portero vasco para tirarse a sus pies y abortar la ocasión con valentía. La inagotable cantera de buenos porteros de Lezama. El mítico José Ángel Iríbar, homenajeado por su 80 cumpleaños, lo observaba satisfecho desde la grada.

El Athletic respondió con dos avisos consecutivos a la media hora de juego, justo después de la lluvia de billetes falsos que inundó las gradas para protestar contra el Barcelona y sus tejemenajes con Negreira. Primero fue Iñaki Williams quien probó a un felino Ter Stegen. En el corner siguiente a esa jugada, Raúl García se adelantó a Busquets y remató de cabeza al larguero.

Raphinha, con suspense

Cuando unos cuantos aficionados ya subían las escaleras rumbo al descanso, llegó el gol de Raphinha con el característico suspense que asegura el VARr. El brasileño fusiló a Agirrezabala, pero el tanto fue anulado en primera instancia por supuesto fuera de juego en el pase milimétrico de Busquets. La posición era legal, decisión corregida y el Barça se adelantaba en el descuento de la primera mitad. Seguramente una recompensa excesiva para sus méritos.

No cambió el escenario en la segunda parte. El Barça protegiendo la pelota y el Athletic intentando quitársela muy arriba. Dos de los equipos más presionantes del campeonato seguían en sus trece, intentando imponerle su propia medicina al adversario. Lewandowski estuvo a punto de hacer el segundo en un cabezazo tras jugadón Alejandro Balde, cada vez más asentado en la banda zurda para desgracia de Jordi Alba.

Xavi, preciosista de palabra y cada vez más ‘amarrategui’ de acción, sacó a Ferran Torres para meter a Kessié y cementar el centro del campo. El Athletic ponía en escena a Munian buscando la imaginación que le faltaba y meter en el partido a los hermanos Williams, demasiado invisibles. Balde se comía a Nico e Iñaki tampoco encontraba su espacio. Tuvo que ser Berenguer quien diera el chispazo en forma de disparo que se volvió a estrellar en la madera en el minuto 70. Buen día para comprar lotería en el Barça.

El Athletic pegó otro arreón y volvió a enclaustrar al Barça. Ter Stegen firmó una palomita espectacular a tiro con rosca de Muniain. Se olisqueaba el empate de unos leones que no merecían ir perdiendo, pero si algo ha aprendido este año el líder del ‘unocerismo’ es a sufrir. Y cuando ya no le alcanzó con Ter Stegen ni con los palos, salió el VAR en su rescate para anular el gol de Iñaki Williams en el minuto 87. Todo San Mamés ya lo celebraba, pero avisaron por el pinganillo a Gil Manzano: había mano de Muniain al inicio de la jugada. No la había visto nadie, ni el Barça la había protestado. En el descuento Ter Stegen tuvo que volver a lucirse. Fue el mejor de un Barça que sufre como nunca, pero puntúa como siempre.