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Ansu Fati encarrila la Champions

El Barcelona logró imponerse por 0-1 al Dinamo de Kiev en el partido correspondiente a la jornada 4 de la fase de grupos de la Champions League que se disputó en el Olímpico de la ciudad ucraniana

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Ansu Fati: «Mi gol y la victoria van para el Kun Agüero»

El Barcelona logró poner fin a su racha de tres partidos consecutivos sin ganar. De hecho, no lo hacían desde que jugaron en el Camp Nou ante el mismo Dinamo de Kiev, como se de oca a oca se tratase. Un solitario gol de Ansu Fati permite a los culés llevarse tres puntos vitales a los hombres de Sergi Barjuan desde Ucrania, que les sirve para ponerse segundos en su grupo de la Champions League.

El Bayern cumplió con las apuestas y se impuso al Benfica, por lo que hacerse con la segunda plaza y depender de sí mismo para estar en los octavos de final estaba en las manos de los culés. También cumplieron, sufriendo, pero lo hicieron en un partido en el que volvieron a mostrar una imagen aceptable, pero con ciertas fragilidades en defensa además de la conocida falta de contundencia. Y ahora sí que la próxima jornada será una final auténtica en el Camp Nou ante los lisboetas.

Para esta final Sergi Barjuan tuvo la desgracia de que Sergiño Dest se cayó de la convocatoria a última hora. El once del Barça era más o menos el esperado, aunque siempre hay alguna sorpresa. Ter Stegen defendía la portería y por delante del guardameta alemán había una línea de cuatro defensas en la que aparecían Mingueza, Eric García, Lenglet y Jordi Alba. La medular estaba formada por Sergio Busquets, Frenkie de Jong y Nico González y por delante, Gavi, Memphis y Ansu Fati, que regresaba al once.

Bajo el frío ucraniano el balón rodaba en el Olímpico y los azulgranas comenzaron teniendo la posesión del balón mientras veía como el Dinamo se encerraba a la espera de interceptar algún pase para salir en tromba. Ni los anfitriones lograban eso, ni los culés encontraban la típica fisura o hueco que Leo Messi sí hubiera localizado antaño. No nos podemos cansar de decir que con el rosarino lejos hace mucho frío, más que en Kiev, seguro.

El Dinamo crea peligro

Cada disparo de los hombres de Sergi Barjuan era bloqueado por la zaga del Dinamo de Kiev. Y es que dentro del área del conjunto entrenado por Lucescu se aglutinaba más gente que en el Metro en hora punta. Y si hablamos de los centros, también eran repelidos por la defensa local o por buenas intervenciones de un Bushchan que siempre se crece cuando se mide al Barça. 

Con el paso de los minutos el Dinamo de Kiev fue yendo a más y durante un tramo del partido pusieron contra las cuerdas al Barça. La primera gran ocasión fue un disparo de Shaparenko, pero la calidad del tiro fue como el apellido del compañero uruguayo que le asistió: De Pena. El charrúa fue el que en más problemas metió a Ter Stegen, pero el guardameta alemán sacó un pie magistral para mantener el 0-0 en el electrónico.

Sufría el Barcelona, sudaba cuando vio a Shaparenko plantarse solo ante Ter Stegen y respiraba cuando veía que el disparo del centrocampista del Dinamo se iba fuera. Al final los culés tenían que dar las gracias de marcharse al intermedio con un 0-0 en el marcador después de ver cómo en los primeros 45 minutos cada centro o cada disparo no llegaban a nada.

A los culés les costó conectarse en el segundo acto y el Dinamo parecía atreverse más después de comprobar en la primera mitad que este Barça no es el que el año pasado les metió 4. Esa osadía de los ucranianos podía permitir a los de Sergi Barjuan tirar alguna contra y aprovechar los espacios, pero ni así. Los locales se replegaban rápido y así era imposible para los intereses azulgranas.

Ansu Fati, al rescate

El poco peligro que generaba el Barcelona sólo era por vía aérea, quién lo iba a decir. Pero cada balón colgado, ya fuera de córner o falta lateral, era ganado únicamente por Clement Lenglet, pero siempre le faltaba esa contundencia para meter en un lío a Bushchan. Y viendo esto Sergi decidió meter a Dembélé por Gavi, aunque justo antes de la sustitución se señaló un penalti favorable a los culés que fue anulado tras la revisión del VAR porque fue Ansu Fati el que pateó la pierna del defensa y no al revés.

Con Ansu Fati y Dembélé en los extremos, sinónimo de electricidad y desborde, seguían sin encontrar huecos para entrar por el área como Pedro por su casa y por ello tenían que recurrir a los centros que no encontraban rematadores. Fue Mingueza el que quiso probar algo diferente. Centro sí, pero a ras de suelo, donde encontró a Ansu, que de primeras mandó la pelota al fondo de la red para abrir la lata a falta de 20 minutos para que se llegase al final.

Ahora lo que tenían que hacer los culés era saber aguantar y no permitir que sucediese lo que les pasó ante el Alavés en el estreno de Sergi. Los futbolistas del Dinamo se aceraban al área del Barça, pero ahora sí que les costaba crear ese peligro que generaron en la primera mitad. Los azulgranas probaban suerte a base de contragolpes, pero los adversarios que se quedaban atrás cortaban fácilmente. En el 78′ ingresaba en el campo Ronald Araújo por un tocado Lenglet. No puede tener más mala suerte el Barcelona con las lesiones.

En el Barça ya no existe la tranquilidad. Ya no se gana holgadamente como en esa época dorada reciente. Ahora hay que sufrir y el Barcelona, a diferencia de hace unos días, supo hacerlo. Ter Stegen tuvo que volar para pegarse una palomita a mano cambiada para salvar el disparo de Tsygankov en los últimos minutos. Sergi decidió meter a Alejandro Baldé por el goleador Ansu Fati y se añadieron 5 minutos en los que el electrónico no se movió y los culés pudieron celebrar una victoria muy importante y necesaria.