Curiosidades
Posguerra

Todos los españoles hemos jugado alguna vez a esto, pero casi ninguno sabe que se inventó durante la posguerra

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

En cada región de España los bares tienen una costumbre diferente, que extraña al resto. Sin embargo, desde Galicia hasta Andalucía hay un juego que permanece inalterable desde la posguerra: el mítico futbolín.

Todos hemos jugado alguna vez en el bar o en unos recreativos, pero durante la posguerra se convirtió en un fenómeno de masas. Sobre todo en un contexto en el que el fútbol se consolidaba como deporte rey.

Lo más curioso es que se convirtió en una salida para los niños heridos durante la Guerra Civil, y utilizó como referencia otros juegos de mesa basados en deportes.

Cómo nació el futbolín español durante la Guerra Civil y la posguerra

La historia del futbolín moderno en España está vinculada a Alejandro Finisterre, cuyo nombre real era Alexandre Campos Ramírez. Poeta, editor e inventor.

Alejandro desarrolló la idea tras resultar herido en uno de los bombardeos sobre Madrid durante la Guerra Civil. Durante su estancia en un hospital coincidió con varios niños que, debido a sus lesiones, no podían jugar al fútbol.

La idea no fue nueva. Ya existía algún prototipo y, sobre todo, se inspiró en otros juegos de mesa pensados para cuando por las condiciones físicas o el clima no permitían estar al aire libre. Especialmente el tenis de mesa.

Finisterre ideó un fútbol en miniatura que permitiera a esos niños seguir jugando. El invento fue patentado en 1937 y el primer modelo se construyó con la ayuda de un carpintero, Francisco Javier Altuna.

Aunque no fue la primera versión de futbolín registrada en la historia, sí fue la que acabaría marcando el modelo más extendido en España. Por culpa de eso, nuestro modelo es distinto al del resto del mundo.

Así se convirtió el futbolín en un juego de masas durante la posguerra española

Durante las décadas posteriores, especialmente a partir de los años 60, el futbolín se convirtió en un elemento indispensable en los bares.

Su expansión fue tan rápida que, cuando Finisterre regresó a España años después, el juego ya estaba plenamente integrado en la vida cotidiana. De hecho, hasta se convirtió en una disciplina con competiciones organizadas.

En la actualidad conviven en España dos grandes modalidades: el futbolín de dos piernas correspondiente al modelo español, y el de una pierna, vinculado al fútbol de mesa internacional.

Cada uno cuenta con reglas propias, mesas oficiales y circuitos de competición diferenciados. Quizás nosotros lo juguemos sin mucha seriedad en el bar, pero hasta tiene Federación Española.

Por qué el futbolín español es distinto a los modelos del resto del mundo

El futbolín es un juego de mesa basado en el fútbol, en el que los jugadores manejan barras transversales con figuras que golpean una bola hacia la portería rival.

Hasta aquí todo correcto, pero en lo que poca gente se fija es que en España usamos un modelo propio. Mientras que en otros países los muñecos suelen tener las piernas juntas, el futbolín español se caracteriza por figuras metálicas con las piernas separadas y un campo curvado.

Además, la autoría sigue en disputa ya que existen patentes de finales del siglo XIX con diseños similares. Sin embargo, sólo la versión de Finisterre consiguió consolidarse durante la posguerra.