Curiosidades
Refranero español

El refrán que sólo entienden en Madrid y en invierno cobra mucho más sentido: en el resto de España ni lo conocen

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Hay palabras que definen a la perfección a los madrileños, mejor que un historiador o un guía turístico. En lo referido al clima, existe un refrán que ha captado una de las características más famosas de Madrid: un viento ligero pero que hiela la sangre en invierno.

Hablamos del refrán El aire de Madrid es tan sutil que mata a un buey y no apaga un candil. Una expresión que puede parecer exagerada, pero que lleva siglos utilizándose.

Y es que describe a la perfección cómo es el clima de la meseta central y cómo se percibe ese ligero viento en invierno. Alguien que no sea madrileño pensará que no genera problemas, pero quien lo siente por primera vez conoce la sensación térmica que puede provocar.

El refrán que describe lo peor del viento en Madrid durante el invierno

El refrán El aire de Madrid es tan sutil que mata a un buey y no apaga un candil describe un fenómeno muy concreto. A diferencia de otros climas de montaña, el aire madrileño no se caracteriza por las rachas violentas.

De hecho ocurre lo contrario. Es una brisa ligera, sutil, que en este contexto también hace referencia a que puede ser traicionera, fina y especialmente penetrante.

El refrán resume perfectamente las características del viento invernal de Madrid. No tiene fuerza y no podría ni apagar una pequeña llama, pero es tan potente que podría destrozar a un buey.

Al llevar usándose siglos, no tiene una sola formulación. Por ejemplo, hay variantes como El aire de Madrid mata un hombre y no apaga un candil o El aire de Madrid no apaga una luz y mata a un andaluz, recogidas en estudios paremiológicos clásicos.

El origen del refrán ‘El aire de Madrid es tan sutil que mata a un buey y no apaga un candil’

La explicación de este dicho está directamente ligada a la geografía de Madrid. La ciudad se sitúa a una altitud media de unos 650 metros sobre el nivel del mar, y su clima está profundamente condicionado por la cercanía de la Sierra de Guadarrama.

Durante los meses de invierno, el aire que desciende de las cumbres es seco, gélido y especialmente intenso durante la noche y las primeras horas del día. Al no tener intensidad, es muy engañoso.

Respecto a que se mencione al buey en la expresión, tampoco podemos decir que sea una casualidad. En la biología ganadera, se le considera un animal con una resistencia descomunal y una masa corporal impresionante.

Otros refranes que definen cómo es la cultura madrileña

Hay muchas frases hechas que nacieron en Madrid. Otra famosa es Esto parece la casa de Tócame RoqueDe hecho, también nació de una historia real.

La casa de Tócame Roque que dio origen al refrán no es una creación literaria ni una anécdota que se transmitió de generación en generación. Realmente fue una corrala ubicada en el número 49 de la calle Barquillo de Madrid.

En los bajos se situaban los talleres y en las plantas superiores se desarrollaba la vida social y familiar. Obviamente, al acumular a tanta gente en poco espacio era normal que hubiera conflictos.

La anécdota sobre el origen es que dos hermanos, Juan y Roque, se peleaban por quién era el propietario de la corrala. Ambos eran herederos pero no se ponían de acuerdo sobre cómo dividirla.

Durante las discusiones era común escuchar a los hermanos gritarse «Tócame Roque» y «Tócame a mí», lo que acabó dando origen a la expresión.