Ramón Gómez de la Serna, escritor y periodista: «Madrid es como no tener nada y tenerlo todo a la vez»
Entre las frases atribuidas a Ramón Gómez de la Serna sobre su ciudad, pocas condensan tanto su amor por la capital de España como «Madrid es no tener nada y tenerlo todo».
La magia está en cómo la contradicción permite reconocer una experiencia bastante concreta al salir a la calle sin un plan y encontrar conversación, compañía o algo que merezca la pena mirar.
Hay que tener en cuenta que Ramón Gómez de la Serna siempre destacó por ser un enamorado de Madrid que hizo del Rastro, los cafés y los objetos cotidianos materia literaria. Porque para el escritor no había nada más especial que lo cotidiano.
Qué significa la frase de Ramón Gómez de la Serna sobre Madrid
Ramón Gómez de la Serna afirmó que «Madrid es no tener nada y tenerlo todo», toda una distinción entre lo que poseemos y aquello de lo que participamos.
Una plaza no nos pertenece, pero podemos pasar la tarde en ella; una conversación termina, aunque nos acompañe después durante horas. Disfrutar de una ciudad como Madrid al alcance significa disponer de experiencias que no caben en una casa.
En todo caso, no hay que interpretar la frase de Gómez de la Serna como una celebración de la falta de dinero. Lo cierto es que no tener recursos impone límites muy reales.
Lo verdaderamente interesante es enfrentar dos extremos y preguntarnos qué entendemos por tenerlo todo: propiedades, comodidad, relaciones, libertad para pasear o personas con las que encontrarse.
La relación de amor entre el escritor Ramón Gómez de la Serna y Madrid
Nacido en Madrid en 1888, Ramón Gómez de la Serna convirtió la ciudad en uno de los grandes asuntos de su obra. Por ejemplo, el Rastro tuvo un lugar destacado, le dedicó un libro en 1915 y frecuentó sus puestos.
Además, su nombre también quedó unido al Café de Pombo, cerca de la Puerta del Sol, donde reunió a escritores y artistas. Aquella tertulia fue tan relevante en la memoria cultural madrileña y quedó inmortalizada por José Gutiérrez Solana en un cuadro que conserva el Museo Reina Sofía.
En 1936 se instaló en Buenos Aires, donde murió en 1963. Aun así, regresó a España en 1949, invitado por el Ateneo de Madrid para pronunciar unas conferencias. Justamente, la distancia añadió otra dimensión a su vínculo con la ciudad: Madrid pasó a ser también un lugar al que volver y una vida que recordar.
Qué hacía tan diferente a la literatura de Ramón Gómez de la Serna
La aportación más reconocible de Gómez de la Serna fueron las greguerías, los textos breves que combinan humor y metáfora. Su efecto depende de encontrar una relación que el lector no esperaba y que, una vez formulada, le permite mirar de otra manera algo conocido.
Sin embargo, su producción abarcó novelas, artículos, teatro, biografías y memorias. Libros como El novelista, El caballero del hongo gris o Automoribundia muestran la amplitud de una escritura que no se limitó a las frases ingeniosas.
Pero escribiera lo que escribiera siempre lo hizo con un enfoque: honrar a las personas desde lo cotidiano y demostrar el amor por la ciudad que lo vio nacer.