¿Para qué sirve bostezar?
Antonio Escohotado, filósofo madrileño, sobre la libertad: "La libertad es preferir los riesgos de la autonomía a la seguridad de la servidumbre"
Miguel Delibes, escritor español: "No es necesario haber leído el Quijote para escribir un buen libro; Cervantes, cuando escribió el Quijote, aún no lo había leído"
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Levantarte un lunes por la mañana para ir a trabajar puede llegar a ser más complicado que cualquier otra cosa en el mundo. La comodidad de tu cama te atrapa y seguramente darías cualquier cosa por pasar cinco minutos más acurrucado entre las sábanas. El sueño se acaba, sales de tu nido de confort y mientras estás lavándote la cara frente al espejo algo sucede: el bostezo. Pero, ¿por qué bostezamos? Científicamente no ha podido demostrarse que el hecho de estar cansado o aburrido esté completamente relacionado con bostezar. No existe ninguna evidencia de que este acto intuitivo del cuerpo se deba a ningún factor en concreto, lo que esta claro es que bostezamos, algunos más que otros, y por eso vamos a intentar desenmarañar este secreto biológico.
Distintas hipótesis
Bostezar es un gesto corporal que siempre ha atraído mucho a la comunidad científica. Un estímulo natural basado en la apertura bucal seguida de una lenta inhalación de oxigeno y la posterior exhalación del mismo. Las primeras hipótesis basan este hecho en un reflejo de las vías respiratorias involuntarias que sirve para regular el dióxido de carbono y los niveles de oxígeno en sangre. Un acto perfectamente controlado por los nervios y con base en la columna vertebral.
La relación con el cansancio o el aburrimiento está basada en que la respiración en estos casos es superficial, por lo que el sistema cardiovascular se altera y transporta escasas dosis de oxígeno a nuestros pulmones. Al bostezar, el cuerpo se pone en alerta y el oxígeno entra de forma inmediata a los pulmones y por tanto la sangre liberando así el dióxido de carbono sobrante. Es decir, bostezar sirve para regular la circulación de oxigeno en sangre.
El contagio
A todos nos ha pasado, estás tranquilamente en una parada de autobús con tus 8 horas de sueño recién cumplidas y una vitalidad que no tenías en años viendo a un transeúnte bostezar, y sí, «se te pega». De momento esta es otra de las incógnitas que la ciencia no ha podido solucionar y que se relaciona principalmente con la teoría de sugestión.
Por el momento se desconocen muchas cosas acerca de los bostezos, lo que si es seguro es que durante la lectura de este artículo seguramente hayas tenido la obligación de regular alguna que otra vez el oxígeno en tu sangre (bostezar). Lo sentimos, el contagio es inevitable.
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