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Llegan las vacaciones de Semana Santa y el puente de mayo y, si te apetece hacer una escapada con tu familia o amigos, ¿por qué no te animas a visitar el pueblo rojo de España? Un viaje en el tiempo hasta la Edad Media, donde te sentirás el protagonista de un libro de caballeros y dragones.
Se trata de Albarracín, uno de los pueblos más bonitos de la provincia de Teruel y un destino 100% recomendable para una escapada de fin de semana. A pesar de su pequeño tamaño, ofrece un amplio abanico de planes para conocer su historia, cultura y entorno natural.
¿Qué ver en Albarracín?
La Calle Santiago es la principal arteria de Albarracín, así que recorrerla es un buen punto de partida para conocer el pueblo. En ella se encuentra la Casa de Julianeta, una visita imprescindible.
La Catedral de El Salvador es el principal templo religioso del municipio. Se construyó en el siglo XII sobre los restos de un antiguo templo. Frente a la Catedral está la Biblioteca de Albarracín.
El corazón de la localidad es la Plaza Mayor, que alberga edificios de gran interés como el Ayuntamiento. Además, hay varios restaurantes donde degustar la gastronomía típica de la zona.
El sistema defensivo de Albarracín está compuesto de dos recintos cerrados por murallas y tres castillos. El primer recinto estaba rodeado por una muralla sin torres y la única forma de acceso era a través de una puerta ubicada cera de la Plaza Mayor. El segundo recinto albergaba las casas y una parte del monte donde se refugiaba el ganado en caso de peligro.
Actualmente, se puede subir a las murallas del segundo recinto por el Portal de Molina. Es algo que merece mucho la pena porque desde la parte alta de las murallas hay unas vistas impresionantes del pueblo rojo de España.
Del Alcázar de Albarracín, construido en el siglo XVI, apenas quedan unos restos en pie, pero aún así es interesante acercarse hasta él.
Naturaleza en Albarracín
Si quieres aprovechar la escapada a Albarracín para disfrutar de un plan de naturaleza, puedes acercarte hasta el nacimiento del Tajo, ubicado a 40 kilómetros de distancia de la localidad. El acceso es muy sencillo y hay aparcamiento. Aquí comienzan varias rutas de senderismo.
También te recomendamos el sendero del Paseo Fluvial del Guadalaviar, de dificultad baja y un par de horas de duración. Puedes hacer la ruta en sentido inverso para finalizar en los jardines situados en la parte baja del pueblo, donde hay un merendero con mesas para hacer un picnic.
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