Psicología

La psicología sugiere que las personas que se disculpan por todo no lo hacen por educación, sino que piensan responsables de todo lo que les rodea

La psicología sugiere que las personas que se disculpan por todo (Adobe)
La psicología sugiere que las personas que se disculpan por todo
Ángel Pérez
  • Ángel Pérez
  • Soy Ángel Pérez, periodista titulado por la Universidad Europea y con un máster de Periodismo Deportivo en la Universidad Villanueva.

«Perdón por preguntar», «perdón por llegar tarde», incluso pedir perdón cuando alguien de forma accidental se choca con otro. Se trata de expresiones habituales en conversaciones donde, en situaciones donde no hay un error real, la psicología advierte que podría haber algo más que simple educación o buenos modales.

Muchos especialistas señalan que esta tendencia a pedir perdón está relacionada con una necesidad aprendida de controlar el ambiente emocional que rodea a una persona. En otras palabras, se disculpan de forma automática porque han interiorizado que son los responsables del bienestar, el enfado o la comodidad de quienes tienen alrededor. Pues se equivocan. 

El psicoterapeuta estadounidense Pete Walker describió este comportamiento a través de la denominada ‘fawn response’ o respuesta de apaciguamiento. Se trataría de una estrategia para intentar complacer, calmar o anticiparse a las necesidades del otro para evitar conflictos o tensiones emocionales, que con el paso del tiempo se convierte en un hábito inconsciente.

pedir perdón hijos

¿Qué hay detrás de las disculpas?

Detrás de estas disculpas, hay patrones como el miedo al rechazo, la ansiedad social, la necesidad de agradar a los demás o la baja autoestima. En esos casos, pedir perdón no busca reparar un daño, sino prevenir una posible reacción negativa. Se ha convertido en un hábito, pero no en una verdad, y eso puede acabar pasando factura.
Algunos psicólogos advierten que disculparse constantemente transmite la idea al cerebro de que la presencia de la persona supone una carga para el resto. Eso puede afectar a largo plazo a la confianza personal, dificultará futuros límites saludables y genera emocional. La cosa cambia cuando uno deja de pedir perdón.
Los especialistas señalan que siempre hay que preguntarse si hay una responsabilidad propia. Sustituir un “lo siento” por expresiones como “gracias por esperar”, “gracias por escucharme” o “agradezco tu ayuda” permite poder mantener la cortesía sin tener que asumir culpas innecesarias. Porque la empatía saludable consiste no en sentirse responsable de las emociones ajenas, sino de comprenderlas.

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias