La psicología sugiere que las personas que se disculpan por todo no lo hacen por educación, sino que piensan responsables de todo lo que les rodea
Muchos especialistas señalan que esta tendencia a pedir perdón está relacionada con una necesidad
La psicología dice que las personas que colocan la silla al levantarse no lo hacen porque sean ordenadas, sino porque tienen atención social y son disciplinadas
Sócrates, filósofo, sobre las amistades: "El amigo debe ser como el dinero; antes de necesitarlo, hay que conocer su valor"
El curioso lema de vida del filósofo Thoreau: "En mi casa había tres sillas: una para la soledad, una para la amistad y una para la compañía"

«Perdón por preguntar», «perdón por llegar tarde», incluso pedir perdón cuando alguien de forma accidental se choca con otro. Se trata de expresiones habituales en conversaciones donde, en situaciones donde no hay un error real, la psicología advierte que podría haber algo más que simple educación o buenos modales.
Muchos especialistas señalan que esta tendencia a pedir perdón está relacionada con una necesidad aprendida de controlar el ambiente emocional que rodea a una persona. En otras palabras, se disculpan de forma automática porque han interiorizado que son los responsables del bienestar, el enfado o la comodidad de quienes tienen alrededor. Pues se equivocan.
El psicoterapeuta estadounidense Pete Walker describió este comportamiento a través de la denominada ‘fawn response’ o respuesta de apaciguamiento. Se trataría de una estrategia para intentar complacer, calmar o anticiparse a las necesidades del otro para evitar conflictos o tensiones emocionales, que con el paso del tiempo se convierte en un hábito inconsciente.
