Los agricultores coinciden: dos sencillos remedios caseros ayudarán a que tus tomates crezcan con exuberancia
Un fertilizante natural a base de azúcar y levadura que es perfecto para tus tomates
Los psicólogos expertos coinciden: soñar con frecuencia con una fachada revela ideas reprimidas o preocupación por la apariencia
Ni potos ni cactus: la planta colgante perfecta para pisos pequeños con muy poca luz y que no necesita agua
Los plátanos durarán más tiempo sin ponerse marrones en verano si los guardas con este artículo de cocina

Cultivar tomates es una de las primeras cosas en las que pensamos cuando queremos montar un pequeño huerto en casa, ya sea en el balcón o en el jardín. Sin embargo, lo que parece sencillo no siempre lo es tanto y más si tenemos en cuenta que la tomatera es una planta necesita cuidados, paciencia y algo de atención si queremos que crezca con fuerza.
De hecho, es bastante habitual que tarde en florecer o que dé la sensación de que no avanza, sobre todo si no tienes experiencia previa. Es en ese punto cuando muchos se frustran y piensan que algo están haciendo mal, cuando en realidad el problema suele estar en el suelo y en los nutrientes disponibles. La buena noticia es que no hace falta complicarse demasiado ni gastar dinero en productos específicos. Hay soluciones sencillas que llevan años utilizándose en el campo y que siguen funcionando. Dos de ellas están en cualquier cocina y, bien aplicadas, pueden ayudar a que la planta crezca con más vigor y dé tomates mucho más abundantes.
Dos remedios caseros para que tus tomates crezcan con exuberancia
Uno de los errores más comunes cuando se cultivan tomates en casa es pensar que con sol y riego es suficiente. La realidad es otra ya que las tomateras, igual que otras plantas como los pimientos o las patatas, consumen muchos nutrientes y lo hacen de forma constante durante su crecimiento. Por este motivo, si el suelo no está preparado o se agota con el tiempo, la planta lo nota rápido. Crece más despacio, le cuesta florecer y los frutos no terminan de desarrollarse como deberían.
Y entre los nutrientes clave para nuestras tomateras el nitrógeno, el fósforo y el potasio son esenciales. Cuando faltan, la planta lo acusa rápido ya que crece peor, se queda más débil y le cuesta dar buenos frutos. Pero además de abonar para aportar esos nutrientes a la planta, muchos agricultores buscan formas de mantener el suelo en buen estado, y ahí es donde entran algunas soluciones más naturales que, sin ser complicadas, ayudan bastante.
El azúcar no alimenta la planta, pero sí mejora el suelo
Puede parecer extraño, pero el azúcar es uno de esos remedios caseros que más se repiten. No porque aporte directamente nutrientes a la planta, sino por el efecto que tiene en el suelo. Al añadir pequeñas cantidades de azúcar, se favorece la actividad de los microorganismos que viven en la tierra. Son ellos los que ayudan a descomponer la materia orgánica y a liberar nutrientes que la planta puede absorber después. Es decir, el azúcar no fertiliza por sí mismo, pero ayuda a que el suelo funcione mejor. Y cuando el suelo está activo, la planta responde. No es un cambio inmediato, pero con el tiempo se nota en el crecimiento y en el aspecto general de la tomatera.
La levadura es un impulso extra para la vida del sustrato
La levadura es otro de esos trucos que muchos usan en el huerto sin complicarse demasiado. No es algo nuevo ni sofisticado, de hecho suele estar por casa y a veces ni se le da uso pero cuando se añade a la tierra, no actúa directamente sobre la planta, sino sobre lo que hay debajo. Y con ello, ayuda a activar los microorganismos del suelo, que son los que realmente hacen el trabajo de transformar la materia orgánica en nutrientes que la planta puede aprovechar.
Eso hace que el terreno «se mueva» más, por decirlo de forma sencilla, y que los tomates tengan más fácil acceder a lo que necesitan para crecer mejor. No es algo inmediato, pero con el tiempo se nota. Además, tiene un punto práctico y es que se puede usar levadura que ya no vas a consumir. En lugar de tirarla, se aprovecha en el huerto, que al final es donde mejor uso puede tener.
Cómo preparar este fertilizante casero paso a paso
La mezcla es sencilla y no requiere nada especial. Sólo hace falta un litro de agua tibia, unos 10 gramos de levadura y alrededor de 20 gramos de azúcar. Se mezcla todo bien hasta que quede integrado. Después, conviene dejar reposar la mezcla durante unos días para que fermente. No hace falta hacer nada más. El resultado es un concentrado que no se debe usar directamente, sino diluido en agua antes de aplicarlo. Lo habitual es mezclar una parte de este preparado con unas diez partes de agua y utilizarlo en el riego. No hace falta hacerlo continuamente. Con aplicarlo de vez en cuando es suficiente para notar cómo la planta responde mejor.
Conviene tener paciencia pero tampoco esperar resultados inmediatos ni pensar que esto lo soluciona todo ya que no es magia. Si la planta no tiene sol o el riego no es adecuado, no va a funcionar por sí solo. Pero sí es una ayuda real. Sobre todo en suelos pobres o en cultivos donde se nota que a la planta le falta fuerza. Es decir, que son pequeños ajustes que, sumados, pueden hacer que la tomatera pase de crecer sin más a desarrollarse con mucha más energía.