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La psicología dice que los adultos que crecieron entre 1970 y 1980 desarrollaron la fortaleza de aceptar que les digan que no a algo que desean y recuperarse de ello

Persona diciendo que no (Imagen creada con IA)
Persona diciendo que no (Imagen creada con IA)
Ángel Pérez
  • Ángel Pérez
  • Soy Ángel Pérez, periodista titulado por la Universidad Europea y con un máster de Periodismo Deportivo en la Universidad Villanueva.

Aceptar un no parece tarea sencilla. Sin embargo, para muchos es muy difícil hacerlo, ocurriendo en situaciones pequeñas, cotidianas y pasajeras. La psicología dice que quienes crecieron en las décadas de 1970 y 1980 suelen manejar mejor estas negativas. Tienen mejor capacidad de escuchar un rechazo y de recuperarse rápidamente.

Las circunstancias que rodearon a quienes vivieron su infancia en esos años ayudaron a formar esa fortaleza. Las reglas eran claras y la disciplina muy estricta. La gratificación no era instantánea, por lo que aprendían a ser pacientes. Además, la tolerancia a la frustración nacía de experiencias repetidas y no de manera automática.

Muchos adultos que nacieron antes de la aparición de internet, las compras en el momento y el acceso permanente al entretenimiento estuvieron expuestos con frecuencia a este tipo de aprendizajes. Es por ello que muchos investigadores han considerado que la capacidad de aceptar contratiempos ha podido fortalecer a estas generaciones.

Un niño aceptando el no (Imagen creada con IA)
Un niño aceptando el no (Imagen creada con IA)

Otros aspectos a tener en cuenta

Otros aspectos clave a tener en cuenta de esta generación son una menor sobreprotección; se dejaba al niño experimentar pequeñas decepciones sin intervenir inmediatamente; escasa evasión digital, los niños enfrentaban sus sentimientos sin distracciones inmediatas y unos límites claros y constantes en el hogar y la escuela, que ayudaban al niño a interiorizar que uno no siempre obtiene lo que quiere.

El resultado fue que muchas personas desarrollaron una tendencia a buscar alternativas cuando algo no salía como se esperaba. Un estudio de la Universidad de Michigan aseguró que quienes crecen con límites bien definidos desarrollan una mayor capacidad para manejar frustraciones. También se analizó la capacidad de postergar una recompensa, llegando a la conclusión de que realizar un trabajo a largo plazo ayuda a desarrollar habilidades de autocontrol, regulación emocional y adaptación frente a los desafíos cotidianos.

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