Psicología

La psicología afirma que los adultos experimentan mayor soledad al terminar una acción que se hace a diario

La psicología afirma que los adultos experimentan mayor soledad al terminar una acción que se hace a diario
Anciano llorando
Xabier Vergara García
  • Xabier Vergara García
  • Xabier Vergara (Pamplona, 2004). Especialista en periodismo de SEO y en actualidad deportiva. Con experiencia en medios nacionales de referencia como El País (Grupo Prisa), el Diario Marca y ahora en OkDiario. Perfil mixto entre redacción de noticias y análisis de métricas en tendencia.

Estudios de psicología han revelado que la soledad es una de las principales problemáticas que sufren aquellas personas que han alcanzado la vejez. Con el paso del tiempo, cada vez son más las personas adultas que pasan solitariamente sus días, ya sea por las causas que sean, como el hecho de que sus familiares no puedan acudir a visitarlos o que ya pasen los años y el paso del tiempo haya pasado factura.

Sin embargo, la psicología es contundente en este tema: los adultos no sufren de mayor sensación de soledad cuando están solos, sino cuando terminan de hablar por teléfono. Un acto que puede parecer un mero trámite, pero que puede alegrar superlativamente a quienes la reciben.

Un anciano mira una foto con su familia con añoranza y ánimo alicaído – Imagen generada con IA.

Un rayo de luz en medio de la oscuridad

Las llamadas telefónicas suponen un soplo de alegría para aquellos adultos mayores que viven solos o tienen un contacto presencial limitado con sus familiares, llegando a convertirse en el momento más esperado de sus días. Durante esos minutos de llamada, la rutina cambia, y se produce un intercambio de noticias, actualizaciones de vida y preguntas que interrumpen con el silencio habitual en su hogar.

Los estudios han revelado que esta conversación resulta positiva, pero también se ha observado en algunas personas una sensación de tristeza mayor cuando se termina esa llamada que al quedarse solas. Un acto que pone el foco de los estudios en los cambios emocionales que ocurren antes y después de los contactos sociales.

La hora posterior es la más difícil

Muchos adultos describen una sensación de vacío que se produce en su interior cuando se cuelga una llamada telefónica con alguien que tiene un gran valor para él. El malestar no surge durante la conversación ni tampoco cuando están solos, sino que se produce debido al contraste entre esa conexión reciente y el regreso al silencio cotidiano.

Ese momento puede agrandar mucho más la diferencia entre sentirse acompañado y de golpe y porrazo volver a encontrarse con una casa vacía. La llamada sirve como un recordatorio de que esos vínculos todavía existen, pero también es un reflejo de la distancia física que los separa de los familiares y amigos.

¿Qué hacer para evitar esa sensación?

Existen estrategias muy sencillas y fáciles de llevar a cabo que pueden ayudar a acabar con esta sensación de soledad al finalizar una llamada y que esto no genere un contraste tan brusco:

Dar continuidad a la conversación: antes de colgar, poner fecha y hora para la siguiente llamada. Un «te llamo mañana a la misma hora» suele dar sensación de continuidad.

-Cerrar con un tema pendiente: dejar algo pendiente para la próxima charla ayuda a proyectar un vínculo a futuro.

-Hacer llamadas más frecuentes: funciona mejor hacer más llamadas y más breves que únicamente llamar una vez para contarlo todo. Esta división ayuda a repartir durante el día las horas de compañía.

-Combinar distintos tipos de contacto: no sólo se puede llamar; un mensaje de texto, una foto o una videollamada ocasional pueden mantener una sensación de presencia entre conversaciones.

Gestos cotidianos que pueden significar un vuelco de 180 grados en la percepción de la compañía en los ancianos, y que suponen una ayuda vital para que no caigan en depresión debido a esta soledad.

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