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Proverbio africano ancestral que invita a la reflexión: «Si quieres ir rápido, ve solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado»

Personas acompañándose (Adobe)
Personas acompañandose
Ángel Pérez
  • Ángel Pérez
  • Soy Ángel Pérez, periodista titulado por la Universidad Europea y con un máster de Periodismo Deportivo en la Universidad Villanueva.

Algunos proverbios trascienden en el tiempo, ya que expresan lo que la vida va confirmando gradualmente. La sabiduría africana sobre ir rápido o lejos habla de decisiones, paciencia y colaboración. Los proverbios nos recuerdan que actuar solo puede acelerar el primer paso, pero construir algo duradero requiere de confianza, apoyo y un camino compartido.

Este proverbio contrapone dos tipos de caminos. Uno es el de la prisa, donde uno decide, actúa y avanza sin depender de nadie, y eso funciona en ocasiones. Cuando una tarea es sencilla, actuar solo puede evitar retrasos. El segundo camino es la construcción a largo plazo, comprendiendo que hay ciertos objetivos que no se logran solo con rapidez. Los grandes proyectos, las familias y las relaciones más consolidadas requieren más que un impulso inicial.

Ir solo parece ser la opción más rápida, ya que elimina las negociaciones. No hay que escuchar opiniones diferentes o compartir decisiones, por lo que la ruta parece más directa y el control permanece en manos de quien camina. Pero esa velocidad tiene un precio. Ellos cargan solos con el peso de los errores y del cansancio y eso, en viajes largos, lo puede transformar en agotamiento.

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Viajar con otras personas te permite llegar más lejos

Caminar juntos no significa que no haya conflictos. Todo lo contrario, requiere de paciencia, escuchar, ser flexible y confiar. La ganancia es clara: cada persona ve una parte del camino, aporta una habilidad, percibe un riesgo y ayuda a la otra cuando las fuerzas flaquean. El único problema surge cuando la compañía se convierte en una fuente de control, dependencia o la obligación de seguir un ritmo doloroso.

El proverbio no nos enseña a aceptar cualquier cosa, sino a valorar las buenas alianzas, aquellas que fortalecen el camino y lo hacen siendo más honestos. Por tanto, el proverbio nos enseña que algunas decisiones importantes requieren de autonomía, pero que vale la pena preguntarse quién puede acompañarte. Es una reflexión sobre la humildad y que nadie llega lejos sin apoyo, intercambio y confianza. La prisa puede facilitar el camino, pero la colaboración es lo que te ayuda a llegar hasta el final. 

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