Curiosidades
Eclipse solar

Pedro Duque, astronauta madrileño, sobre el eclipse del 12 de agosto: «Si miras al Sol, aunque solo veas un trocito pequeño de Sol detrás de la Luna, eso ya te quema la vista»

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Cada vez que se acerca un eclipse solar, se repite el mismo mensaje de seguridad, aunque no siempre con la misma autoridad de quien lo dice. Esta vez el aviso no viene de un divulgador cualquiera, sino de la única persona española que ha viajado al espacio, alguien que sabe mejor que nadie lo que le puede hacer la radiación solar directa a un ojo humano.

Pedro Duque ha querido explicar, de cara al eclipse del 12 de agosto, por qué ni siquiera un vistazo rápido y parcial al Sol es una buena idea, y lo ha resumido con una frase que no deja lugar a la ambigüedad: si miras al Sol, aunque solo veas un trocito pequeño de Sol detrás de la Luna, eso ya te quema la vista.

¿Quién es Pedro Duque y por qué su advertencia sobre el eclipse del 12 de agosto tiene peso?

Duque nació en Madrid en 1963 y es ingeniero aeronáutico de formación. En 1998 viajó al espacio en la misión STS-95 del transbordador Discovery, y en 2003 repitió experiencia con la Misión Cervantes, a bordo de una Soyuz rusa camino de la Estación Espacial Internacional.

Sigue siendo, a día de hoy, el único astronauta español que ha estado en el espacio, junto con el hispano-estadounidense Miguel López-Alegría. Además de su carrera espacial, fue ministro de Ciencia e Innovación entre 2018 y 2021, y actualmente preside Hispasat, el operador de satélites español.

Pedro Duque con el traje de astronauta. Foto: NASA.

Su perfil, mitad científico y mitad divulgador, explica que su advertencia sobre el eclipse tenga tanto eco: no habla solo como astrónomo aficionado, sino como alguien formado en los efectos reales de la radiación sobre el cuerpo humano.

Lo que reafirma Duque: ¿Por qué un trocito de sol basta para quemar la vista?

La explicación de Duque tiene respaldo médico directo. La retina, la capa del ojo donde se forma la imagen, no tiene receptores de dolor, así que una quemadura puede estar produciéndose sin que la persona sienta ninguna molestia en ese mismo momento.

A eso se suma que, durante un eclipse, la luz ambiental disminuye y la pupila se dilata más de lo habitual, lo que permite que entre más radiación solar directa de la que entraría en un día normal si alguien decidiera mirar al Sol sin motivo.

El resultado de esa combinación se llama retinopatía solar, una lesión que afecta sobre todo a la mácula, la zona de la retina responsable de la visión más precisa.

Los síntomas, además, no aparecen de inmediato: pueden tardar horas o incluso días en manifestarse en forma de visión borrosa, una mancha fija en el centro del campo visual o alteraciones en la forma y el color de lo que se observa.

Por eso el aviso de Duque es tan tajante. Aunque el Sol esté casi tapado por la Luna y solo se vea una porción mínima, esa porción sigue emitiendo suficiente radiación como para dañar la retina de forma permanente.

Cómo se vivirá el eclipse, según lo describe el propio astronauta

En el vídeo en el que lanza su advertencia, Duque también describe cómo se irá desarrollando el fenómeno esa tarde. Hacia las 19:30 horas, la Luna empezará a tapar el Sol, la luz se volverá extraña, los colores se apagarán y bajará la temperatura, mientras que los animales, sobre todo los pájaros, empezarán a comportarse de forma inusual.

Sobre las 20:30 llegará el llamado anillo de diamante, el último rayo de sol que se filtra entre las montañas lunares, momento en el que todavía es imprescindible llevar puestas las gafas de eclipse.

Justo después, el Sol desaparecerá por completo y solo entonces, durante la fase de totalidad, se podrán quitar las gafas para observar la corona solar, ese halo de luz alrededor del disco oscuro de la Luna.

Esa totalidad, advierte Duque, dura menos de dos minutos, así que en cuanto reaparezca el primer rayo de sol habrá que volver a colocarse la protección inmediatamente.

La curiosidad astronómica que hace posibles los eclipses totales

Duque también aprovecha para explicar por qué existen los eclipses totales tal y como los conocemos: el Sol es 400 veces más grande que la Luna, pero también está 400 veces más lejos, así que, visto desde la Tierra, ambos discos parecen tener el mismo tamaño y la Luna puede cubrir el Sol por completo.

Se trata de una coincidencia geométrica que no será eterna, ya que la Luna se aleja de la Tierra unos centímetros cada año, y dentro de varios cientos de millones de años ese ajuste perfecto desaparecerá y dejará de haber eclipses totales tal como se conocen hoy.