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La sorprendente razón por la que el pan se pone duro al día siguiente… y el truco para evitarlo

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Actualmente, podemos encontrar una gran variedad de tipos de pan diferentes: de centeno, de trigo, de maíz, de avena… Cada uno tiene sus propias características, pero todos tienen un rasgo en común, y es que al día siguiente se ponen duros. A todos nos ha pasado alguna vez… Compramos en la panadería un pan que tiene una pinta increíble, crujiente por fuera y suave por dentro, y al día siguiente ya está duro y no se puede comer. Pero, ¿por qué ocurre esto?

Pues bien, hay una explicación al respecto. Ahora, el tiempo de cocción del pan es muy inferior al de antes. Es algo que ocurre desde que se aprobó una normativa que establece un baremo para el pan que se rige por el peso en lugar de por el tamaño de la pieza.

Como el pan está menos cocido, tiene un grado de humedad más alto y, por lo tanto, pesa más. De esta manera, los panaderos pueden elaborar barras de pan que están dentro del rango del peso permitido, pero utilizando menos harina.

El exceso de humedad hace que el pan se seque y se endurezca más rápidamente. Lo que podemos hacer es meter el pan en el horno al día siguiente durante unos minutos para que esté como recién hecho, o al menos parecido.

Trucos para que el pan no se ponga duro

Para alargar la vida útil del pan, hay varios trucos que podemos poner en práctica. En el día, lo mejor es guardarlo en una bolsa de tela o de papel, siempre y cuando podamos cerrarla. La bolsa de plástico nunca es una buena idea porque hace que el pan se quede gomoso y pierda la textura crujiente en cuestión de horas.

Si queremos comerlo en días posteriores, debemos hacer lo siguiente: cortar el pan en rebanadas y guardar cada porción en un tupper con cierre hermético. Luego, guardamos los tuppers en el congelador.

A la hora de descongelar el pan, tenemos que pasarlo al frigorífico tres horas antes y luego dejarlo a temperatura ambiente. Nunca hay que utilizar el microondas porque si no el pan se quedará tan duro y seco como si no lo hubiéramos congelado.

Luego, simplemente tenemos que meterlo en el horno durante cinco minutos como máximo. Podemos meter una jarrita con un poco de agua en el horno para que el pan no pierda humedad.