Interiorismo

Ni plantas ni adornos: el truco infalible que recomienda un arquitecto español para aprovechar un balcón de tamaño pequeño

aprovechar un balcón de tamaño pequeño
Abel Pérez Gabucio. Foto: ilustración propia con una imagen extraida de @abelperezgabucio en Instagram.
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Sacarle partido a un balcón pequeño es uno de los grandes quebraderos de cabeza en los pisos españoles, sobre todo en las ciudades donde el metro cuadrado escasea. La tentación habitual es llenarlo de macetas, luces y complementos, pero el resultado casi nunca es el esperado.

Abel Pérez Gabucio, arquitecto y director de Àbag Studio, lleva años diseñando espacios exteriores reducidos y asegura que aprovechar un balcón no depende de acumular objetos, sino de un criterio muy concreto que muchos pasan por alto a la hora de amueblarlo.

El verdadero truco para aprovechar un balcón pequeño, según el arquitecto

Por empezar, hay que aclarar que el título no engaña: la solución no pasa por acumular macetas ni objetos decorativos. Pérez Gabucio insiste en que aprovechar un balcón pequeño depende sobre todo de cómo se eligen y se combinan los pocos elementos que sí caben en él.

En este mismo sentido, el flamante arquitecto señala que tanto el mobiliario como las plantas o los accesorios deben ser proporcionados al espacio disponible para evitar una sensación de saturación.

El arquitecto lo tiene claro: «El error más habitual es meter elementos en bloque; las piezas grandes y macizas agobian».

En otras palabras, Pérez Gabucio señala que el fallo radica en incorporar muebles o piezas demasiado voluminosas y con una presencia visual muy marcada, ya que, aunque no ocupen tantos metros cuadrados, hacen que el ambiente parezca mucho más reducido y recargado.

Dicho esto, el verdadero truco, según Pérez Gabucio, no está en decorar más, sino en elegir mobiliario de escala pequeña que no genere volumen visual.

La clave está en la ligereza: estructuras finas, perfiles delgados y piezas que no acumulen masa. En un espacio reducido, cualquier elemento voluminoso roba metros y sensación de amplitud, por eso conviene pensar siempre en pequeña escala, tanto en el mobiliario como en las plantas.

El asiento, el elemento que no puede faltar en un balcón pequeño

Frente a la tentación de llenar el balcón de objetos, Pérez Gabucio defiende priorizar un único punto de asiento bien proporcionado. No vale cualquier silla. Debe ajustarse al tamaño real del espacio disponible para que resulte funcional sin invadirlo por completo.

En los balcones estrechos o alargados, el arquitecto recomienda asientos sin respaldo o con respaldo bajo, que funcionan mucho mejor que las sillas altas. Estas ganan amplitud visual y no interrumpen la vista hacia el exterior.

Ese mismo criterio de proporción se aplica a mesas auxiliares o reposapiés: mejor una pieza plegable o abatible que se pueda guardar cuando no se usa, antes que un mueble fijo que ocupe espacio todo el año sin razón.

Plantas, luz y materiales: cómo rematar un balcón pequeño sin saturarlo

Cuando sí se opta por plantas, el criterio también es la contención. La recomendación pasa por combinar especies autóctonas resistentes, que apenas requieren mantenimiento, con alguna flor de temporada que aporte color. «La base perenne y el acento floral. Nada de colecciones ni de macetas compitiendo entre sí», resume el arquitecto.

Entre las opciones más socorridas están la lavanda, el romero o los geranios resistentes al sol directo que sobreviven bien al calor del verano y no exigen riego diario ni cuidados complicados.

En cuanto a la luz, mejor que sea cálida y a baja altura. Para espacios reducidos, el arquitecto aconseja lámparas portátiles de exterior: se pueden mover según el momento, no requieren obra ni instalación fija y aportan mucha más flexibilidad que un punto de luz empotrado.

Para la intimidad, propone elementos retirables como persianas de esparto o alicantinas, que se pueden abrir o cerrar según haga falta. «Nada permanente que cierre el espacio de forma definitiva», apunta.

En cuanto a materiales, prefiere la madera y las fibras naturales, aunque reconoce que el hierro envejece bien y aporta carácter sin apenas mantenimiento.

Los errores que estropean cualquier intento de aprovechar un balcón

Para cerrar, otro fallo habitual es mezclar demasiados estilos y texturas en un espacio tan reducido. Un balcón pequeño gana mucho cuando todos los elementos comparten una misma paleta de color y un mismo lenguaje de materiales, en lugar de sumar piezas sueltas compradas por separado.

El propio Pérez Gabucio lo resume con un ejemplo sencillo: antes de comprar una maceta más, conviene preguntarse si esa pieza aporta algo o si simplemente ocupa el hueco que le falta al único asiento del balcón.

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias