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José González, experto en jardinería: «En verano no riegues el césped todos los días, riega en días alternos y con más caudal de agua»

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Con las temperaturas altas de agosto, mantener el césped verde y sano se convierte en una tarea diaria para miles de españoles. La costumbre más extendida es sacar la manguera cada tarde y regar un rato, pensando que así se compensa el calor y se evita que la hierba se seque.

Sin embargo, el jardinero José González, con años de experiencia en el cuidado de jardines particulares, asegura que ese hábito tan extendido esconde un error que debilita el césped en lugar de fortalecerlo. Su recomendación, explicada con ejemplos sencillos, ha llamado la atención de quienes buscan un jardín resistente sin gastar más agua de la necesaria.

¿Por qué es mejor regar el césped en días alternos y no a diario?

José González lo explica de forma directa: «Es mucho mejor regar en días alternos con caudal de agua y en mayor profundidad» que hacerlo todos los días con poca cantidad. La razón tiene que ver con cómo se comportan las raíces del césped bajo tierra.

Cuando el riego es diario pero escaso, el agua apenas atraviesa el primer centímetro de sustrato y las raíces no necesitan buscar humedad más abajo, por lo que se quedan cortas y débiles.

Regar en días alternos con más caudal obliga al agua a penetrar hasta quince o veinte centímetros de profundidad, la zona donde se concentra la mayoría de las raíces del césped, y ahí abajo la tierra retiene la humedad durante más tiempo.

El riego superficial diario tiene otro efecto negativo: al mojar solo la superficie, gran parte del agua se evapora en poco tiempo y el resto favorece la germinación de malas hierbas, que compiten con el césped por nutrientes y espacio.

Cuánta agua echar y a qué hora regar el césped en verano

La cantidad de agua necesaria depende del tipo de césped. Las variedades de clima frío, como la festuca o el ray-grass, piden entre diez y doce litros por metro cuadrado en cada riego, mientras que las de clima cálido, como la bermuda, se conforman con ocho a diez litros.

Como referencia general para lograr un riego profundo, conviene rondar los veinte litros por metro cuadrado, la cantidad que suele necesitarse para que el agua llegue hasta las raíces sin quedarse en la superficie.

El horario también influye. Regar entre las seis y las ocho de la mañana, antes de que apriete el sol, permite que la tierra absorba el agua con calma y llegue húmeda a las horas de más calor.

Regar al mediodía apenas sirve porque buena parte del agua se pierde por evaporación, y hacerlo de noche favorece la aparición de hongos, ya que la humedad se queda estancada en la hierba durante muchas horas.

Cada grado por encima de 25 °C aumenta la demanda de agua del césped entre un diez y un quince por ciento, un porcentaje que se dispara en las olas de calor más severas, con temperaturas de 40 °C o más.

El tipo de suelo también cambia la forma de regar el césped

Otra cuestión a tener en cuenta es que el terreno sobre el que crece el césped condiciona el riego. En suelos arenosos, el agua se filtra con rapidez y conviene aumentar ligeramente la cantidad, entre uno y dos litros más por metro cuadrado, o repartir el riego en dos tandas.

En suelos arcillosos ocurre lo contrario: el agua se filtra despacio y tiende a encharcarse, así que es mejor reducir la frecuencia sin bajar la cantidad total, para evitar que las raíces se ahoguen por exceso de humedad.

Conocer el tipo de suelo del jardín ayuda a ajustar el riego a las necesidades reales de cada terreno, en lugar de aplicar la misma pauta a cualquier césped.

Otros errores que debilitan el césped en verano

A modo de conclusión, cabe recordar que el riego no es el único factor que decide la salud del césped en verano. La altura de corte también importa, y cortar demasiado bajo es uno de los errores más repetidos.

González recomienda no bajar de cuatro centímetros de altura, ya que una hierba muy corta queda expuesta al sol, sufre quemaduras y necesita más agua para recuperarse.

Entre tanto, dejar la hierba algo más larga en verano tiene una ventaja añadida: las propias hojas hacen sombra sobre el suelo, reducen la evaporación y ayudan a que la tierra conserve la humedad, sobre todo en las horas centrales del día, cuando el sol cae de forma más directa sobre el jardín.