Los expertos en limpieza coinciden: para que el suavizante huela cuando la ropa se ha secado sólo tienes que hacer este truco
El truco al secar la ropa que ayuda a conservar durante más tiempo el olor del suavizante
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Cuando hacemos la colada y ha terminado el ciclo seleccionado, abrir la lavadora y encontrarse con ese olor intenso a suavizante da inmediatamente una sensación de limpieza. Sin embargo con el paso de las horas, y después de que la ropa haya pasado por el tendedero, es cuando nos damos cuenta que el aroma apenas se nota. Incluso puede desaparecer por completo después de unos días en el armario. Es bastante habitual y no significa necesariamente que el suavizante sea malo o que hayamos utilizado una cantidad insuficiente durante el lavado.
La reacción más común es echar un poco más en la siguiente colada, aunque esto no siempre funciona. El olor que permanece en los tejidos depende también de cómo se ha lavado la ropa y de lo que hacemos con ella después. El calor, la humedad, la ventilación e incluso las horas que dejamos las prendas mojadas dentro del tambor pueden cambiar el resultado. Por eso, aumentar continuamente la dosis puede acabar siendo un gasto innecesario. Por suerte, uno de los trucos más sencillos al que podemos recurrir, está en ese momento posterior al lavado. La ropa debe sacarse de la máquina cuanto antes y secarse completamente en un lugar donde circule bien el aire. Dejarla mojada durante horas dentro del tambor favorece la aparición de olor a humedad, mientras que mantenerla innecesariamente bajo un calor muy intenso puede hacer que la fragancia desaparezca antes. El objetivo es conseguir que se seque bien sin descuidar las condiciones del tendedero.
El truco para que el suavizante huela cuando la ropa se ha secado
La diferencia entre el olor de una camiseta mojada y el que conserva varias horas el olor a suavizante tiene una explicación. Parte de los compuestos responsables de las fragancias son volátiles y pueden ir desapareciendo durante el secado. Por eso el perfume que percibimos al abrir la puerta de la lavadora suele ser considerablemente más intenso que el que queda cuando el agua se ha evaporado.
La manera de tender también influye. Secar la colada al aire libre es una buena opción, pero mantenerla durante demasiado tiempo bajo un sol intenso puede favorecer que el perfume pierda fuerza. Tampoco hay que hacer justo lo contrario y encerrarla en una habitación para intentar conservarlo. Si apenas circula el aire y existe mucha humedad, las prendas tardarán en secarse y pueden adquirir olor a cerrado. Y luego, al ir a guardarlas debemos asegurarnos de que la ropa está seca del todo.
Echar más suavizante no hace que el perfume dure más
Pensar que una dosis mayor conseguirá un olor más intenso parece lógico, pero el resultado no tiene por qué ser mejor. El suavizante debe utilizarse siguiendo la cantidad recomendada por el fabricante y teniendo en cuenta el volumen de la colada. Un exceso puede dejar residuos sobre las fibras y no garantiza que la fragancia permanezca más días.
También importa dónde se coloca. Las lavadoras disponen de un compartimento específico porque el producto debe incorporarse en una determinada fase del programa. Verterlo directamente sobre las prendas o utilizar un cajetín equivocado puede impedir que actúe como está previsto. En los modelos con sistemas de dosificación automática conviene consultar las instrucciones antes de modificar las cantidades.
La carga del tambor es otro detalle importante. Cuando metemos tanta ropa que las prendas apenas pueden moverse, el agua y los productos de lavado tienen más dificultades para distribuirse. Además, si permanecen restos de sudor, grasa corporal o suciedad sobre las fibras, el perfume tendrá difícil ocultarlos. Es algo especialmente relevante en camisetas deportivas y ropa utilizada durante muchas horas.
El sencillo gesto para mantener el olor
Una vez que termina el programa comienza una parte del lavado a la que no siempre prestamos atención. Dejar la colada dentro hasta que tengamos tiempo para tenderla puede parecer inofensivo, pero las prendas permanecen mojadas, juntas y encerradas en el tambor. Si pasan varias horas en esas condiciones, el olor a humedad puede acabar sustituyendo rápidamente al aroma que tenían al terminar el ciclo. Lo aconsejable es sacar la ropa al terminar, sacudirla y tenderla dejando espacio entre las distintas prendas. Un lugar ventilado facilita la evaporación de la humedad sin necesidad de mantener la colada durante horas bajo un sol intenso. Una vez seca, recogerla a tiempo también evita una exposición al calor más larga de la necesaria.
El proceso termina en el armario. Si su interior tiene humedad, está demasiado lleno o contiene prendas con olor a cerrado, la ropa recién lavada puede perder rápidamente su frescor. Conviene guardarla únicamente cuando esté completamente seca y mantener cierto espacio entre las prendas.
Además, el suavizante no es apropiado para todos los tejidos. Algunas prendas deportivas y materiales diseñados para gestionar la humedad pueden necesitar otros cuidados, por lo que siempre conviene revisar su etiqueta. Al final, conseguir que el suavizante siga oliendo cuando la ropa está seca tiene más que ver con cuidar todo el proceso que con aumentar la cantidad de producto.