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Los arquitectos lo confirman: las cocinas abiertas al salón empiezan a pasar de moda y vuelve esta tendencia en 2027

Cocinas abiertas
Cerramiento de cristal para cocina. (Foto generada con IA)
Blanca Espada

Durante los últimos años, tirar tabiques y unir cocina, comedor y salón era algo casi obligatorio en cualquier reforma moderna. Las cocinas abiertas se asociaron con viviendas que seguían no sólo la tendencia, sino que además, eran más luminosas y amplias, y terminaron por convertirse en una de las imágenes más repetidas del interiorismo contemporáneo. Sin embargo, vivir en un único espacio también tiene inconvenientes que, con el tiempo, cada vez más propietarios empiezan a valorar.

Ruido, olores, falta de intimidad o dificultad para climatizar cada zona por separado son algunos de ellos. Y los arquitectos ya están detectando un cambio. Sara Sigles y Adrián Gabarain, de Biko Studio, aseguran en el portal Arquitectura y Diseño que por primera vez en siete años un cliente les ha pedido desde el inicio separar claramente la cocina del salón. Eso no significa que vuelvan las viviendas llenas de puertas y pasillos, pero sí que empieza a ganar terreno la presencia de espacios que puedan abrirse o cerrarse según el momento.

Las cocinas abiertas al salón empiezan a pasar de moda

La cocina integrada en el salón ha dominado buena parte de las reformas de los últimos años. Abrir los espacios permitía ganar sensación de amplitud, aprovechar mejor la luz y conseguir que distintas actividades pudieran desarrollarse al mismo tiempo sin aislar a quienes estaban en cada estancia. Para muchas familias, además, permitía cocinar mientras se vigilaba a los niños o se hablaba con quienes estaban en el salón.

Pero esa distribución también obliga a convivir con todo lo que ocurre en la cocina. La campana extractora, el ruido de los electrodomésticos, los olores o simplemente el desorden quedan a la vista del resto de la casa. Si alguien intenta trabajar en el comedor mientras otra persona cocina o quiere ver una película tranquilamente, la falta de separación puede terminar siendo bastante menos cómoda de lo que parecía sobre el plano. Desde Biko Studio explican que durante años sus clientes pedían precisamente eliminar divisiones y conectar al máximo cocina, comedor e incluso la entrada, pero tal vez por todo lo mencionado, ahora empiezan a encontrarse con la petición contraria.

Vuelven las puertas, pero no como las conocíamos

La tendencia que empieza a ganar peso para 2027 pasa por recuperar las puertas y los cerramientos, aunque con una función mucho más flexible. Las correderas de cristal, los paneles plegables o las grandes puertas escamoteables permiten mantener dos estancias conectadas visualmente y cerrarlas sólo cuando interesa.

En una cocina abierta al salón, por ejemplo, un cerramiento acristalado permite que siga entrando la luz y que la sensación de amplitud apenas cambie. Pero cuando se está cocinando puede cerrarse para evitar que los olores se extiendan por toda la vivienda o para reducir el ruido de la campana y otros electrodomésticos. De este modo, al acabar termina la actividad, las puertas pueden volver a abrirse y ambas zonas funcionan otra vez como un único espacio. Esa posibilidad de elegir es precisamente lo que los arquitectos consideran interesante ya que la casa deja de tener una distribución rígida y puede cambiar dependiendo de quién la utilice y de lo que esté ocurriendo en cada momento.

Separar ambientes también ayuda con el ruido y la temperatura

El problema de los espacios completamente abiertos no termina en la cocina. La misma tendencia llevó durante años a eliminar puertas en recibidores, pasillos, escaleras y otras zonas de la vivienda. El resultado puede ser visualmente atractivo, pero también hace más difícil conseguir intimidad o aislar determinados espacios.

Un despacho conectado directamente con el salón es un buen ejemplo. Mientras no se utiliza puede interesar mantenerlo abierto, pero cuando alguien necesita trabajar, una puerta corredera opaca permite reducir las distracciones y separar visualmente ambas zonas. Y si además se necesita aislamiento acústico, hay que elegir un sistema preparado para ello, porque no todas las puertas correderas funcionan igual frente al ruido.

También influye la climatización. En una vivienda completamente abierta, el aire circula con mucha facilidad y puede resultar más complicado mantener diferentes temperaturas. Esto se nota especialmente en casas de varias plantas con escaleras abiertas, ya que el aire caliente tiende a subir. Poder cerrar determinadas zonas permite calentar o enfriar únicamente las habitaciones que se están utilizando en ese momento.

La casa de 2027 será más flexible

Lo que empieza a cambiar no es sólo la estética, sino la forma de plantear las reformas, de modo que lo normal es que los arquitectos recomienden pensar desde el principio dónde podría ser útil incorporar una puerta o un sistema de cierre, incluso aunque inicialmente los propietarios prefieran tenerlo todo abierto. Y es que debemos tener claro que la necesidades de una casa no son las mismas durante toda la vida. Una habitación que hoy funciona como prolongación del salón puede convertirse dentro de unos años en despacho, zona de estudio o dormitorio. Haber previsto desde el inicio una forma sencilla de independizarla puede evitar una reforma mucho mayor más adelante. Esto tampoco significa volver a llenar la vivienda de puertas. La idea es estudiar dónde realmente aportan algo y qué sistema funciona mejor en cada caso.

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