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Los suelos laminados tienen los días contados: los expertos en interiorismo los están remplazando por una alternativa mucho más práctica, cómoda y elegante

Los suelos laminados tienen los días contados: los expertos en interiorismo los están remplazando por una alternativa mucho más práctica, cómoda y elegante
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Pedro Antolinos

Las tendencias van y vienen y en la construcción también. Una de las grandes novedades de 2026 y que todo hace indicar que pagará fuerte son los nuevos suelos vinílicos que llegan para hacer menor la presencia en el mercado de los tradicionales suelos laminados o tarima flotante que han reinado en los hogares españoles desde hace años por su buena relación entre la calidad y el precio. Consulta en este artículo todo lo que debes saber sobre los suelos laminados y el material que ha llegado para invadir su espacio en el mercado.

Los suelos laminados han sido tendencia en los últimos años por las múltiples ventajas que aportan a la hora de construir la habitación o una estancia dentro de una vivienda. Hechos con fibras de madera o resinas, su principal virtud es que se asemejan a un acabado tipo madera natural a un precio mucho menor. En realidad, están diseñados para imitar la apariencia de la madera o piedra y son muy versátiles conforme a la decoración que quieras implementar.

Y su montaje es bien sencillo: para ello solo tendrás que seleccionar el diseño en la tienda y después, si eres manitas, llevar a cabo la instalación, haciendo presión. A la hora de instalación también es importante que no sea necesario retirar el antiguo pavimento, por lo que se puede colocar perfectamente encima del suelo existente. Otra de sus grandes ventajas es la facilidad a la hora de limpiar ante otros compuestos que dificultan esta acción.

El suelo laminado tiene muchas ventajas, pero también algunos deberes que le han hecho perder terreno en el mercado ante otros compuestos como los vinílicos, por ejemplo. Una de las grandes desventajas de este tipo de suelo es que estas fibras de madera pueden retener la humedad y esto hace que el suelo se hinche, creando un problema en la sucesión de piezas. La solución será cambiar sólo el sector correspondiente, pero esto puede ocurrir en otras partes del hogar. Así que es mejor evitar un encharcamiento en el suelo durante un tiempo porque tendrás que cambiar el suelo. El sonido al caminar o los desniveles que pueden aparecer en las juntas son otras de sus desventajas.

Los suelos laminados y los vinílicos

Los suelos laminados están perdiendo su sitio en el mercado en lugar de los suelos vinílicos, que es una opción que está de moda por un motivo: exigen menos cuidados y son menos propensos al desgaste que las tarimas flotantes. Este tipo está compuesto por un vinilo que se añade al suelo existente y da la opción de jugar con la decoración que más te parezca. Es decir, puedes reproducir el material que más gustes.

Además, estos suelos serán mucho más resistentes a la suciedad, los arañazos y, lo más importante: al agua. Los componentes con los que está fabricando también aumentarán la sensación de confort y aislamiento, que incluso favorecerá la eficiencia energética del hogar. Todo ello gracias a la base estabilizante de fibra de vidrio con la que están fabricados. Estos suelos también suelen incorporar una capa extra para evitar desniveles y deformaciones. Además, también suele ser compatible con el sistema de calefacción radiante y su instalación es muy sencilla.

Por lo que respecta a las desventajas, será necesaria la existencia de un subsuelo para que se pueda aplicar y tiene una mayor sensibilidad al calor extremo y las altas temperaturas. Reemplazar una pieza también puede ser muy complejo y el tacto, aunque emula a la madera, no suele ser tan agradecido como otros suelos.

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