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Los expertos en plagas coinciden: para ahuyentar las ratas del jardín lo mejor no son las trampas, «sino cultivar estas 3 plantas aromáticas»

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Rata en un jardín con plantas aromáticas. (Foto generada con IA)
Blanca Espada

Ver una rata cruzando el jardín es algo que seguro no gusta a nadie y que nos pone en alerta, sin embargo, no siempre significa que exista una plaga. De todos modos es una señal que conviene vigilar ya que estos animales encuentran con facilidad lugares donde esconderse y pueden instalarse en zonas con leña acumulada, hojas, composteras, cobertizos o rincones poco transitados. Si además encuentran agua y comida, el jardín reúne prácticamente todo lo que necesitan para quedarse así que antes de que vaya a más, conviene ponerle remedio.

Y para ello, lo normal es poner trampas aunque muchos especialistas en control de plagas, recomiendan que antes que nada revisemos bien qué está favoreciendo su presencia. Pero además, una de las opciones que puede ayudar como medida preventiva y que mencionan muchos expertos es utilizar determinadas plantas aromáticas, ya que las ratas tienen un sentido del olfato muy desarrollado y algunos olores intensos pueden resultarles desagradables. Entre las especies que más se utilizan están la menta, la lavanda y los tagetes, aunque ninguna de ellas sustituye a una buena limpieza del terreno.

Los expertos en plagas coinciden en cómo ahuyentar las ratas

Las ratas dependen mucho del olfato para orientarse y encontrar alimento. Son capaces de detectar restos de comida a cierta distancia y aprovechan cualquier lugar donde puedan esconderse sin ser molestadas, de modo que un jardín con frutos caídos, basura mal cerrada o agua acumulada puede convertirse en un lugar muy atractivo, incluso aunque no haya restos de comida visibles a simple vista.

Ahí es donde entran en juego las plantas aromáticas. No actúan como un repelente infalible, pero pueden ayudar a que determinadas zonas resulten menos cómodas para estos animales. Los aceites esenciales y compuestos volátiles que desprenden algunas especies generan olores intensos que pueden interferir en ese entorno que las ratas utilizan para moverse y buscar recursos. Esto explica por qué la menta se utiliza con frecuencia cerca de accesos, muros o caminos. Su olor procede en buena parte del mentol y de otros aceites esenciales que libera la planta. Además, crece con rapidez y no necesita demasiados cuidados, aunque precisamente por eso conviene mantenerla controlada y lo mejor es cultivarla en macetas y poner estas allí donde creamos que puede haber una rata.

Menta, lavanda y tagetes son las tres plantas que más se utilizan

La menta es probablemente la opción más conocida, pero no es la única. También la lavanda puede resultar útil en aquellas zonas del jardín donde interesa mantener un olor intenso de forma constante. Sus compuestos aromáticos, entre ellos el linalool, son responsables de esa fragancia tan característica que resulta agradable para muchas personas, pero que puede resultar molesta para algunos animales.

La ventaja de la lavanda es que puede plantarse directamente en zonas soleadas y con buen drenaje, por lo que se integra fácilmente en jardines y bordes. No necesita colocarse necesariamente junto a la casa. Puede utilizarse en zonas de paso, junto a caminos o cerca de lugares donde se haya detectado actividad.

Los tagetes, también conocidos como copetes, son la tercera opción que nos puede venir bien para evitar una plaga de ratas en el jardín. Son flores muy habituales en huertos y canteros y desprenden un olor bastante intenso. Se utilizan precisamente porque resultan poco atractivos para distintos animales y algunas plagas. Además, al ser plantas ornamentales, se pueden distribuir alrededor de huertos o pequeñas zonas cultivadas sin alterar demasiado la estética del jardín.

Cuida del jardín al margen de poner estas plantas

Aquí está probablemente la parte más importante. Una rata no va a abandonar una zona únicamente porque haya una maceta de menta si al lado encuentra comida, agua y un lugar seguro donde esconderse. Por eso, estas plantas funcionan mejor como complemento de otras medidas y no como una solución aislada.

Conviene retirar frutos que hayan caído al suelo, restos de comida, bolsas de basura abiertas y cualquier recipiente donde pueda acumularse agua. También es importante revisar las composteras, especialmente si contienen restos orgánicos, porque pueden convertirse en una fuente constante de alimento si no están bien cerradas.

El estado general del jardín también influye. Un césped demasiado alto, montones de hojas o maderas apiladas sin orden ofrecen escondites que las ratas pueden aprovechar. Mantener las zonas despejadas y reducir aquellos rincones donde apenas se entra dificulta que encuentren refugio y permanezcan allí durante largos periodos.

Dónde colocar las plantas para que sean más efectivas

Si se utilizan como parte de una estrategia preventiva, lo más lógico es colocarlas precisamente en los puntos donde existe más actividad. No tiene demasiado sentido plantar lavanda en una zona alejada si las ratas entran siempre por un muro concreto o se acercan a una compostera.

La menta puede funcionar mejor cerca de accesos y paredes, mientras que la lavanda puede ocupar bordes y zonas abiertas. Los tagetes encajan bien alrededor de huertos o canteros, donde además cumplen una función decorativa. La idea es crear zonas aromáticas en aquellos puntos donde interesa reducir el paso de los roedores.

Aun así, ninguna de estas plantas debe entenderse como una barrera definitiva. Si aparecen excrementos, madrigueras, cables mordidos o la presencia de ratas se vuelve frecuente, el problema ya requiere otro tipo de control. En ese escenario, la prioridad pasa por localizar qué las está atrayendo y valorar medidas adicionales.

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