Vicky Martín Berrocal rompe su silencio tras salir a la luz su romance con un empresario millonario: «Os lo juro que no»
Vicky Martín Berrocal ha preferido responder con educación, cercanía y una petición implícita
Vicky prefirió mantenerse fiel a la línea que ha seguido durante toda su trayectoria pública

Vicky Martín Berrocal ha reaparecido públicamente después de que saliera a la luz la información que la relaciona sentimentalmente con el empresario andaluz Javier Cabrera. Lo ha hecho con la naturalidad que siempre la ha caracterizado, aunque también dejando claro que no tiene intención de alimentar las especulaciones sobre su vida privada.
A su llegada a Atocha, la diseñadora fue abordada por los medios de comunicación, que esperaban conocer su versión después de que en los últimos días se dispararan los rumores sobre una posible nueva ilusión. Sin embargo, lejos de confirmar o desmentir la información, Vicky prefirió mantenerse fiel a la línea que ha seguido durante toda su trayectoria pública.
Vicky Martín Berrocal se pronuncia sobre su nueva relación

Con una sonrisa, pero visiblemente incómoda por la atención mediática, se dirigió a los periodistas con unas palabras que reflejan perfectamente el momento que atraviesa: «Perdonadme, chicos. Que me da mucho apuro, te lo juro por mi vida, que yo ya no estoy acostumbrada a esto y… no tengo nada que contaros. De verdad que no. Os lo juro que no. Gracias, ¿eh?».
Una respuesta breve, pero suficiente para confirmar que, al menos por ahora, no está dispuesta a hacer declaraciones sobre una parcela de su vida que siempre ha protegido con especial celo.
Y es que, aunque Vicky Martín Berrocal es uno de los rostros más populares del panorama social español, nunca ha convertido su vida sentimental en un escaparate. La diseñadora ha defendido en numerosas ocasiones la importancia de preservar su intimidad, incluso durante sus relaciones más conocidas. Así ocurrió con Enrique Solís, hijo de Carmen Tello, con quien mantuvo un discreto noviazgo hasta su ruptura hace más de dos años.
En los últimos días, su nombre ha vuelto a ocupar titulares después de que trascendiera que podría estar iniciando una relación con Javier Cabrera, empresario andaluz y consejero delegado de Grupo Solar Lighting. Según publicó Vanitatis, ambos coincidieron recientemente en la celebración del 51 cumpleaños del empresario, una fiesta organizada en su finca de Pozo Ancho, en Antequera (Málaga), donde varios asistentes habrían percibido una especial complicidad entre los dos.

La noticia no ha tardado en despertar el interés, especialmente porque Vicky llevaba tiempo sin ser relacionada públicamente con nadie. De hecho, hace apenas unas semanas protagonizaba una de sus habituales reflexiones sobre el amor, un tema recurrente tanto en sus entrevistas como en su pódcast. Entonces reconocía que no siempre había sabido gestionar sus relaciones sentimentales y hablaba con absoluta honestidad del peso que su historia familiar había tenido en su manera de entender el amor.
«He sufrido toda la vida. Es un tema mío. Vengo de donde vengo y venimos de donde venimos. No he sabido gestionar el amor», confesaba entonces, en unas declaraciones que fueron muy comentadas por la sinceridad con la que abordó una de las facetas más personales de su vida.
Precisamente por eso, cualquier información relacionada con su corazón genera una enorme expectación. Su historial sentimental ha estado marcado por nombres muy conocidos, desde Manuel Díaz ‘El Cordobés’, padre de su hija Alba Díaz, hasta el empresario portugués João Viegas Soares o el propio Enrique Solís. Sin embargo, nunca ha querido hacer del amor un asunto público más allá de lo estrictamente necesario.
Su reacción ante las cámaras confirma que esa filosofía permanece intacta. Sin negar ni confirmar los rumores, Vicky Martín Berrocal ha preferido responder con educación, cercanía y una petición implícita de respeto hacia una intimidad que siempre ha intentado preservar. Porque, si algo ha demostrado a lo largo de los años, es que hay capítulos de su vida que prefiere escribir lejos de los focos.