BAILE EN EL PSOE

Sánchez se harta de Ximo Puig y prepara su relevo por la ministra de Innovación

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Ximo Puig y Pedro Sánchez en una imagen tomada durante la pandemia.
  • IGNACIO MARTINEZ/JOAN GUIRADO
  • VALENCIA

Pedro Sánchez está preparando el relevo del presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, por la actual ministra de Ciencia e Innovación y ex alcaldesa de Gandía Diana Morant, pese a que esta última cuenta con un discreto índice de conocimiento en territorio valenciano y que se trata de un movimiento que puede abrir en canal al partido en este territorio.

La maniobra de Sánchez se fundamenta en la necesidad de revitalizar al partido en una Comunidad -la Valenciana- donde el PP liderado por el alicantino Carlos Mazón avanza a pasos agigantados en las encuestas y tiene entre otras  razones estas 4: la gestión del caso Oltra; el caso que afecta al hermano del presidente valenciano, Francis Puig; el caso Azud; y la guerra interna que se ha desatado en el Ayuntamiento de Alicante en el peor momento. Todo ello coincide con la salida de la vicesecretaria general del partido, Adriana Lastra.

El pasado viernes, Francisco Sanguino, portavoz del Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Alicante destituyó a 3 de los 4 asesores. Y denunció -también lo haría ante Ferraz- la existencia de un grupo municipal paralelo dirigido por el concejal y secretario general de los socialistas alicantinos Miguel Millana desde el Consistorio, pero afín, también, al ex senador Ángel Franco.

La crisis, en medio de un monumental ruido de sables, se zanjo con la intervención del secretario general de los socialistas valencianos y presidente de la Generalitat Ximo Puig. Pero aquella carta de Sanguino a Ferraz coincidió de lleno con la salida de Adriana Lastra en Madrid. Una crisis menor en medio de un asunto de mucho mayor calado.

Crisis en las Cortes

Pero en Madrid lo sucedido no gustó. Máxime, porque se suma a otra serie de situaciones que se acumulan en los últimos meses. Recientemente, Ximo Puig tuvo que dejar contar con Manuel Mata, que también era portavoz socialista en las Cortes Valencianas y que hasta ese momento compatibilizaba esas actividades con las de defensor del principal imputado en el denominado ‘caso Azud’. Un caso en el que, entre otras cosas, se investiga la presunta financiación irregular de los socialistas valencianos en los comicios de 2007 en Valencia.

Aquel cambio, que en palabras de Puig debía propiciar un «nuevo impulso» a su Gobierno se quedó en nada y tuvo más repercusión la larga búsqueda de un sustituto de Ana Barceló en Sanidad, que duró días, y la salida de Vicent Marzà -Compromís- que ese nuevo impulso al que Puig se refería. Otra oportunidad perdida.

Gestión del caso Oltra

El segundo momento crítico se produjo cuando Pedro Sánchez tuvo que descolgar el teléfono tras la imputación de la hasta entonces vicepresidenta valenciana y consejera de Igualdad y Políticas Inclusivas, Mónica Oltra. El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) había decidido investigarla por los posibles delitos de prevaricación, abandono de menores y omisión del deber de perseguir delitos en el caso que investiga si cargos y/o personal de la citada Consejería supuestamente ocultaron las denuncias de la menor abusada por su entonces marido.

El escándalo que produjo en toda España la continuidad de Oltra, unido a la proximidad de las Elecciones en Andalucía no parecía alterar a Ximo Puig, que llegó incluso a saludarla con 2 besos -así lo confesó ella en rueda de prensa- en un Pleno del Gobierno valenciano y no le dijo nada -según la versión que entonces dio Oltra- acerca de la necesidad de que se marchara del Gobierno valenciano. Sánchez fue contundente con Puig: Mónica Oltra debía salir. Finalmente, lo hizo. Pero por voluntad propia en medio de una enorme tormenta política.

Caso Francis Puig

Los aprietos de Ximo Puig también los ha propiciado la situación de su propio hermano Francis Puig, imputado en el caso en que se investiga la supuestas irregularidades en la obtención de ayudas por parte de empresas presuntamente relacionadas con el citado Francis Puig de la Generalitat Valenciana y la de Cataluña. Puig sigue sin querer personar a la Abogacía de la Generalitat y la fiscal anticorrupción ha solicitado que la investigación se amplíe otros 6 meses, petición aceptada por el Juzgado.

Avance del PP de Mazón

En paralelo, el PP de Carlos Mazón camina a pasos agigantados hacia su objetivo de recuperar el Gobierno valenciano para los populares. Y la Valenciana una de las comunidades que los socialistas gobiernan y Sánchez no quiere perder.

En su conjunto, la situación en la Comunidad Valenciana preocupa a Sánchez y pone a Ximo Puig en serios aprietos de cara a optar a una tercera legislatura. El presidente valenciano es consciente de ello. En los últimos meses ha multiplicado sus actos en Madrid -ha llegado a hacer un Mes de la Comunidad Valenciana en la capital para el que contrató incluso a uno de los grupos musicales que gustan a Sánchez- pero ni por esas parece recuperar su favor.

La alternativa

Sánchez tiene en su gabinete a la ministra Diana Morant. La ex alcaldesa de Gandía es la actual ministra de Ciencia e Innovación, es joven -42 años- y su gestión en el Ejecutivo no está encontrado ni los ecos ni el resultados que Sánchez y la propia Diana Morant perseguían. Pero Sánchez la tiene en la recámara. Lista para volver a la Comunidad Valenciana. Una operación de riesgo, porque puede abrir al partido en canal en este territorio.

A todo ello se une a la búsqueda de fórmulas de Sánchez para resistir en el poder: según ha adelantado hoy OKDIARIO, ha encargado encuestas sobre sus candidatos y posibles alternativas con el fin de renovar personas y conformar una estructura más afín a sus planes a 10 meses de las elecciones. El objetivo es que entonces, si hay catástrofe electoral, nadie tenga la tentación de promover un cambio en lo más alto de la cúpula socialista.

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