Tú las tiras a la basura, pero los científicos de Cambridge construyen con ellas un reactor solar que genera hidrógeno verde 100 % limpio
Las botellas de plástico y los restos vegetales que acaban en el cubo de la basura podrían convertirse en combustible limpio. Un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge ha desarrollado un reactor solar de un metro cuadrado capaz de transformar esos residuos en hidrógeno verde sin emplear combustibles fósiles ni una sola fuente de energía externa.
El dispositivo funciona al aire libre y aprovecha únicamente la luz solar. Es uno de los primeros sistemas de este tipo que demuestra su rendimiento fuera del laboratorio, un paso clave para que la tecnología pueda llegar algún día a una escala útil.
El trabajo se publicó en la revista científica Nature Chemical Engineering en junio de 2026 y está firmado por el laboratorio que dirige Erwin Reisner, profesor de Energía y Sostenibilidad en el Departamento de Química Yusuf Hamied de la Universidad de Cambridge.
Un reactor solar de Cambridge que convierte basura en hidrógeno
El sistema parte de un proceso conocido como fotorreformado. La luz solar incide sobre unas láminas especiales que descomponen los residuos sumergidos en una solución y liberan hidrógeno en forma de gas. No hace falta calor adicional ni electricidad de la red, solo la radiación que llega del sol durante el día.
Esas láminas combinan un material que absorbe la luz, basado en titanato de estroncio, con un catalizador de cobalto y circonio. El equipo de la Universidad de Cambridge logró depositar ese catalizador mediante una técnica de pulverización a temperatura ambiente, sin los tratamientos de alta temperatura que suelen encarecer este tipo de fabricación.
¿Qué residuos usa el reactor solar y cuánto hidrógeno verde produce?
Los investigadores probaron el reactor solar con dos tipos de residuos habituales. Por un lado, celulosa procedente de biomasa vegetal, previamente tratada para facilitar su descomposición. Por otro lado, botellas de plástico PET reales, el mismo material de los envases de agua y refrescos, sometidas a un tratamiento alcalino antes de entrar al sistema.
En las pruebas al aire libre, el panel de un metro cuadrado generó hasta 5,24 milimoles de hidrógeno por metro cuadrado a partir de glucosa y 1,51 a partir de celulosa tratada, tras seis horas de exposición solar. Junto al gas, el proceso dejó subproductos aprovechables como formiato, acetato y glicolato, que tienen valor en la industria química.
El equipo estimó además el coste de producción del hidrógeno verde obtenido por esta vía, que ronda los 0,93 euros por milimol cuando el catalizador se reutiliza. La cifra todavía está lejos de competir con los métodos industriales, aunque da como marco una referencia que permitiría seguir ajustando el sistema.
El hidrógeno verde de Cambridge que se considera 100% limpio
El hidrógeno se presenta como una de las grandes promesas para descarbonizar el transporte y la industria, pero buena parte del que se fabrica hoy procede del gas natural y libera dióxido de carbono. El interés del trabajo de Cambridge reside en que su proceso no parte de combustibles fósiles en ningún momento.
La energía que mueve la reacción es la luz solar, una fuente renovable, y la materia prima utilizada son desechos que de otro modo terminarían en un vertedero. Por eso el sistema cumple una doble función, ya que produce un combustible sin emisiones y, al mismo tiempo, da salida a residuos plásticos y vegetales difíciles de gestionar.
El laboratorio de Reisner trabaja desde hace años en convertir luz solar y electricidad renovable en combustibles y productos químicos sostenibles dentro de una economía circular.