Animales

En 1871 abandonaron 5 vacas en una isla desierta; 155 años después se ha creado una manada de 2.000 ejemplares que desconcierta a los expertos

Unas vacas
Gemma Meca
  • Gemma Meca
  • Licenciada en Historia, máster en Periodismo y Comunicación Digital. Redactora en Ok Diario. Cuento historias, soy amante de los astros, sigo a la luna, los TT de Twitter y las tendencias en moda. Experta en noticias de consumo, lifestyle, recetas y Lotería de Navidad.

155 años después de que abandonarán 5 vacas en una isla desierta el resultado de este experimento ha dejado a los científicos en shock. Los expertos analizan un caso que parece sacado de una película, en esos días en los que nadie hubiera imaginado ver cómo sin el impacto del ser humano, los animales llevarían un rumbo totalmente diferente. Estas 5 vacas son el resultado de un cambio de tendencia que quizás nadie hubiera imaginado.

En medio de una isla desierta han conseguido que 5 vacas sobrevivan en un guion que puede acabar siendo propio de una película. En sólo 155 años esos 5 especímenes, se han convertido en 2.000, creando una manada que ha conseguido romper todos los esquemas y hacer realidad este cambio que quizás nadie hubiera visto llegar hasta ahora. Abandonar a estos animales de forma inesperada en un lugar para el que quizás nadie hubiera esperado que sobrevivieran. Comprobar, que no sólo sobreviven, sino que se multiplican hasta llegar a unas cifras que ponen realmente los pelos de punta a más de uno.

Abandonaron en 1871 a 5 vacas en una isla desierta

Unas vacas fueron abandonadas en una isla desierta, en una época en la que el transporte de mercancías y de persona estaba llegando a su máximo esplendor. El mundo parecía que se convertía en la antesala de algo más. Con la mirada puesta en esa supervivencia de los animales.

Fueron dejados a su suerte en lo que parecía un cambio que los alejaría en gran medida de una serie de procesos para los que no estaban preparados. Las vacas son animales que parece que necesitan al ser humano y en cierta manera así es, para poder alimentarse y refugiarse de los elementos naturales.

La realidad que han demostrado estas vacas es que, pese a ser unos animales que se domesticaron hace miles de años, no necesariamente dependen en gran medida de nosotros. En especial cuando vemos que más de 150 años después estas 5 vacas se han convertido en miles.

En una manada de 2000 cabezas de animales que han ido proliferando en esta isla desierta demostrando que no necesitan tanto al ser humano como parece, sino más bien todo lo contrario. Este error o experimento nos da una valiosa lección.

155 años después se ha creado una manada de 2.000 ejemplares que desconcierta a los expertos

Una manada de 2.000 ejemplares desconcierta a los expertos, un descuido que se ha convertido en un importante experimento que puede cambiarlo todo. En especial si tenemos en cuenta que han pasado 155 años desde que 5 ejemplares de esta especie llagaron a una isla desierta.

Tal y como explican los expertos de Discover: «En 1871, un granjero arrojó cinco ganado en una pequeña e inhóspita isla en medio del sur del Océano Índico. Contra todo pronóstico, esta pequeña manada no solo sobrevivió, sino que también floreció, adaptándose a su nuevo y duro hogar y multiplicándose, alcanzando una población de alrededor de 2.000 individuos a finales de la década de 1980. Según todas las cuentas, esto no debería haber sucedido. El grupo fundador era demasiado pequeño y la diversidad genética demasiado baja para sostener una población viable durante cualquier período de tiempo. Entonces, ¿por qué esta banda particular de bovinos tuvo tanto éxito? Según investigaciones recientes, puede haber resultado una combinación fortuita de genética y clima».

Siguiendo con la misma explicación: «En 2010, los conservacionistas tomaron la difícil y controvertida decisión de talar cientos de ganado salvaje que probablemente había colonizado la isla de Ámsterdam, una coma volcánica de 21 millas cuadradas (55 kilómetros cuadrados). Aunque no hay asentamientos humanos permanentes en la isla, es el hogar de una serie de especies de plantas y animales, incluido el albatros de Ámsterdam endémico (y en peligro de extinción), y la manada rebelde se estaba convirtiendo en un poco problemática. Las vacas se habían afistado en la remota isla subantártica más de cien años antes, después de ser abandonadas por un granjero francés de Reunión. Esto fue a pesar de las difíciles condiciones de la isla, incluyendo un clima persistentemente fresco y húmedo, recursos limitados y vientos implacables, junto con el pequeño tamaño y la baja piscina genética del rebaño original. Aparte de un colapso de la población de corta duración causado por la enfermedad, el número de ganado en la isla se multiplicó rápidamente, alcanzando aproximadamente 2.000 individuos en las décadas de 1950 y 1980».

Lo que parecía un descuido ha hecho que las vacas se mezclen con los ejemplares salvajes del lugar y acaben dando lugar a todo un ejemplo de supervivencia que ha dejado unos registros que impresionan. Este experimento involuntario, ha dado un resultado que pone los pelos de punta.

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