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La Tierra alcanza su punto más alejado del Sol el 6 de julio en pleno verano del hemisferio norte y la sincronización inversa es la señal más clara de que las estaciones no vienen de la distancia

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Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Si se pregunta a la mayoría de las personas cuándo la Tierra está más cerca del Sol, muchas responderán que durante el verano. Sin embargo, en el hemisferio norte ocurre exactamente lo contrario; la Tierra alcanza el afelio, el punto de su órbita en el que se encuentra más alejada del Sol. En el afelio de 2026, nuestro planeta estará a unos 152,1 millones de kilómetros del Sol. En cambio, a comienzos de enero tendrá lugar perihelio, el punto más cercano a nuestra estrella (147,1 millones de kilómetros).

Sin embargo, esa diferencia resulta pequeña si se compara con la distancia media entre la Tierra y el Sol, que es de unos 150 millones de kilómetros y sirve como referencia para definir la unidad astronómica. A lo largo del año, la distancia a nuestra estrella cambia apenas algo más de un 3 %. Cabe destacar que el término afelio tiene un origen griego muy interesante: procede de «apo», que significa «lejos de», y helios, «Sol». Su significado literal es, por tanto, «lejos del Sol». Ese es precisamente el lugar de la órbita en el que se encuentra la Tierra durante los primeros días de julio, aunque la diferencia con la distancia media sea relativamente pequeña.

El fenómeno que ocurrirá este 6 de julio

La Tierra gira sobre un eje que no está completamente vertical, sino inclinado unos 23,5 grados respecto al plano de su órbita. Mientras el planeta recorre su trayectoria alrededor del Sol, esa inclinación mantiene prácticamente la misma orientación en el espacio. Como resultado, durante una parte del año el hemisferio norte queda inclinado hacia el Sol y, seis meses después, sucede lo contrario. Cuando un hemisferio apunta hacia el Sol, recibe la radiación de forma más directa y disfruta de más horas de luz, lo que da lugar al verano.

La NASA explica que esta inclinación es la verdadera responsable de las estaciones, y no la variación de la distancia entre la Tierra y el Sol. Tras el solsticio de junio, el Polo Norte permanece orientado hacia nuestra estrella, por lo que julio suele ser uno de los meses más cálidos en el hemisferio norte, a pesar de que la Tierra se encuentre acercándose al afelio. En diciembre ocurre el proceso inverso: el hemisferio norte se inclina en dirección contraria, disminuyen las horas de luz, el Sol permanece más bajo sobre el horizonte y comienza el invierno, aunque el planeta esté aproximándose al perihelio.

Este mismo fenómeno explica por qué las estaciones son opuestas en ambos hemisferios. Cuando en diciembre el hemisferio norte vive el invierno, el hemisferio sur está inclinado hacia el Sol y disfruta del verano. Por eso, mientras en Europa es época de frío, países como Sudáfrica o Argentina atraviesan los meses más cálidos del año.

Aunque la inclinación del eje es el factor determinante, afirmar que la distancia al Sol no tiene ningún efecto tampoco sería correcto. Su influencia existe, pero es relativamente pequeña. Como la intensidad de la radiación solar disminuye con la distancia, cuando la Tierra alcanza el afelio (aproximadamente un 3,4 % más lejos del Sol que en el perihelio) recibe cerca de un 7% menos de energía solar. Además, el Sol se ve ligeramente más pequeño desde nuestro planeta, con un diámetro  aproximadamente un 3% más pequeño que el que presenta en enero, una diferencia prácticamente imposible de apreciar a simple vista.

Sin embargo, ese descenso en la energía recibida no implica una reducción equivalente de la temperatura. La cifra corresponde a un promedio para todo el planeta y está amortiguada por la atmósfera, los océanos y la enorme capacidad de la superficie terrestre para almacenar calor y liberarlo lentamente.

¿Por qué ocurre a principios de julio y no siempre en la misma fecha?

El afelio no está ligado a una fecha fija del calendario, aunque normalmente tiene lugar unas dos semanas después del solsticio de junio, mientras que el perihelio ocurre aproximadamente dos semanas después del solsticio de diciembre. Aunque esta coincidencia pueda parecer significativa, en realidad no existe una relación directa entre ambos fenómenos.

Además, las fechas cambian lentamente con el paso del tiempo. La órbita terrestre modifica de forma gradual su orientación debido a la influencia gravitatoria de la Luna y de los demás planetas. Como consecuencia, el calendario se desplaza alrededor de un día cada 58 años, además de presentar variaciones de uno o dos días entre distintos años. Se calcula que el solsticio de diciembre coincidió con el perihelio hacia el año 1246, y dentro de miles de años este punto se desplazará hasta situarse cerca del equinoccio de marzo. Por ello, que hoy el afelio se produzca a comienzos de julio responde simplemente a la configuración orbital actual de la Tierra.

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