SpaceX lanza al espacio las cenizas de un centenar de difuntos
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A pesar de cosas negativas que tenemos los humanos como especie, también somos capaces de tener detalles sorprendentes. En este caso, la protagonista vuelve a ser la empresa SpaceX de Elon Musk que ha tenido el detalle en lanzar al espacio las cenizas de un centenar de difuntos.
Pero, tal vez pienses, ¿esto para qué? Es un bonito homenaje póstumo de una serie de familiares que creyeron que sería algo bello enviar las cenizas de personas queridas al espacio, dada la fascinación que estos tenían por el universo.
Ahora, los restos de estas personas que vivieron fascinados por el espacio, recorrerán el inmenso cosmos durante un tiempo, estando en el lugar en que siempre soñaron estar, aunque solo sean sus cenizas.
SpaceX y los detalles como las cenizas del centenar de difuntos
Es evidente que la empresa de Elon Musk sabe cómo obtener beneficios y financiación de forma privada. En este caso, puso a disposición de los familiares una nave Falcon 9 que se lanzó al espacio desde la base de Vandenberg, en California.
Los restos se añadieron en un satélite de forma cúbica que estará en órbita sincrónica respecto al sol durante cuatro años, de manera que recorrerá cada rincón del mundo hasta volver a la Tierra en forma de estrella fugaz.
La compañía proveedora del servicio se llama Elysium Space, y se ubica en San Francisco. Para cada cliente que desee hacer algo parecido con los restos de sus familiares, tendrá que desembolsar aproximadamente unos 2500 dólares.
No obstante, Elon Musk aprovecha estos lanzamientos para enviar cenizas a la misma vez que realiza vuelos regulares para las agencias y gobiernos con que trabaja, por lo que aprovecha las misiones comerciales y científicas.
En este caso concreto, se enviaron al espacio otros 63 pequeños satélites junto al de Elysium Space que, por cierto, permitirá a sus familiares localizar las cenizas en tiempo real con una app gratuita para telefonía móvil.
Sin duda, es una bella manera de recordar a familiares queridos que, además, soñaban con viajar un día por el universo inmenso y estrellado. No obstante, no es la primera vez que se hace algo así, puesto que en 1998 la NASA aprovechó una de sus misiones para enviar a la Luna las cenizas del astrónomo Eugene Shoemaker.
Puede parecer algo friki y excesivamente caro, pero no cabe duda de que es un gesto que guarda algo de bonito y poético para quienes optan por esta opción.
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