Sorpresa entre los paleontólogos españoles: descubren en Barcelona una especie desconocida de ‘perro-oso’ carnívoro extinto hace 16 millones de años
Últimamente en Cataluña se están haciendo grandes hallazgos paleontológicos y Barcelona no quiere quedarse atrás. Y es que han identificado una nueva especie de perro-oso en un yacimiento que ya se daba por estudiado.
Los hechos han ocurrido en el yacimiento de Casots, en la cuenca del Vallés-Panadés, en Barcelona. El animal vivió hace aproximadamente 15,9 millones de años durante el inicio del Mioceno Medio.
El estudio se ha publicado en la revista especializada Journal of Mammalian Evolution y describe a la especie de perro-oso Paludocyon moyasolai sp. nov., un carnívoro de la familia Amphicyonidae. La investigación científica está liderada por Jorge Morales, Juan Abella y Alberto Valenciano.
Los paleontólogos hallan en Barcelona a un perro-oso de hace 15,9 millones de años
España tiene yacimientos espectaculares, pero sólo unos pocos nos ayudan a saber cómo era la naturaleza hace millones de años. Por ejemplo, para conocer a los amficiónidos.
Estos animales son un grupo extinto de carnívoros que conocemos popularmente como perros-oso, aunque poco tienen que ver con los perros y con los osos actuales.
Desde hace un tiempo han llamado la atención de los paleontólogos por esa mezcla tan peculiar. Y es que pertenecen al orden Carnivora y ocuparon un papel importante en las faunas de Norteamérica y Eurasia durante buena parte del Cenozoico.
Para identificar a este animal han analizado un cráneo comprimido con dientes y un molar inferior aislado. El material procede del yacimiento de Els Casots y lo conservan en el Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont, en Sabadell.
Al tratarse de una nueva especie han tenido que bautizarlo y han optado por el nombre de Paludocyon moyasolai en homenaje a Salvador Moyà-Solà, por su contribución al desarrollo de la paleomastología europea.
Los paleontólogos identifican un nuevo perro-oso gracias a unos dientes
Los paleontólogos han podido llegar a la conclusión de que se trata de una nueva especie gracias a unos dientes. Los restos se distinguen por la combinación de un segundo molar superior más ancho que el primero y un tercer molar relativamente grande y molarizado.
Esos rasgos no aparecen en otras especies de Paludocyon. Por eso el fósil no encaja como una simple variante de especies ya conocidas, sino como una especie nueva dentro del género.
De momento los paleontólogos lo han descrito como una especie de tamaño medio de Paludocyon. También afirman que el único molar inferior conocido se parece más al de Paludocyon bohemicus que al de otros carnívoros comparados.
Además, el análisis filogenético coloca a Paludocyon moyasolai como el miembro más basal del clado de Paludocyon. Es decir, ayuda a ordenar una parte muy compleja del árbol evolutivo de estos perros-oso.
El yacimiento de Els Casots da pistas sobre la Barcelona del Mioceno
El yacimiento de Els Casots se descubrió en 1989, se excavó inicialmente entre 1989 y 1994 y las excavaciones sistemáticas se retomaron en 2018.
Allí han recuperado más de 5.000 restos fósiles de macrovertebrados en distintos niveles. De hecho, la revisión de las colecciones ha ampliado la lista faunística hasta unas 80 especies de vertebrados, entre peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos.
Además, gracias al contexto ambiental, los fósiles y los sedimentos ayudan a describir un ambiente lacustre y palustre de agua dulce, con presencia de animales vinculados al agua, como anfibios, cocodrilos y otros vertebrados.
Las condiciones eran cálidas, asociadas al Óptimo Climático del Mioceno. Por ello, los grandes mamíferos encajan con hábitats forestales cerca de zonas húmedas, mientras que los pequeños mamíferos estaban en áreas más abiertas lejos de esos ambientes.