Semana Santa

¿Por qué hay ADN de plátano, gato, tomates y cacahuete en la Sábana Santa?

ADN
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Un análisis genético de muestras microscópicas de polvo y otros residuos orgánicos recogidos en el Sudario de Turín en 1978 ha hallado ADN perteneciente gatos, perros, plantas como plátanos, cacahuetes y tomates, además de peces marinos. Pero, ¿cómo pudieron acabar un plátano o un cacahuete sobre una de las reliquias más estudiadas de la historia? La explicación, sin embargo, parece estar mucho más relacionada con la biología y la contaminación ambiental que con cualquier fenómeno paranormal. El estudio, publicado en la revista Nature, permitió dentificar y reconstruir buena parte del material genético presente en aquellas diminutas partículas gracias a técnicas de secuenciación masiva.

Sin embargo, el aspecto más destacado del ADN hallado en el Sudario de Turín no está relacionado con los animales ni con las plantas. El equipo  identificó ADN humano correspondiente a, al menos, 14 muestras diferentes, procedentes de individuos con distintos perfiles genéticos; entre ellos, aparecen linajes compatibles con poblaciones de Europa, Oriente Próximo y el subcontinente indio. Los investigadores también encontraron microorganismos capaces de sobrevivir en entornos con una elevada concentración de sal.

El ADN hallado en el Sudario de Turín

Ubicada en la Catedral de San Juan Bautista de Turín, en Italia, la Sábana Santa es una pieza de lino de aproximadamente 4,4 metros de longitud y 1,1 metros de anchura en la que aparece la imagen de un hombre con aparentes marcas de crucifixión. Para muchos creyentes, se trata de la tela que habría envuelto el cuerpo de Jesucristo después de su muerte. Sin embargo, las pruebas realizadas mediante carbono-14 señalan que el tejido fue fabricado entre los años 1260 y 1390, una datación que coincide aproximadamente con su primera aparición documentada en Francia, en 1354.

El nuevo estudio genético ha identificado la presencia del haplogrupo H33, «prevalente en Oriente Medio y frecuente entre los drusos». De acuerdo con los investigadores, «la población drusa comparte un origen genético común con los judíos y los chipriotas y, a lo largo de la historia, se ha mezclado con otras poblaciones levantinas, entre ellas palestinas y sirias».

Entre los microorganismos identificados en las muestras aparecen hongos, mohos y arqueas halófilas, un grupo de microorganismos especialmente adaptado para vivir y desarrollarse en ambientes con una elevada concentración de sal. Para el equipo científico, este hallazgo «parece confirmar una estancia de la Sábana Santa en Oriente Medio y en un entorno salino, como el que se encuentra cerca del Mar Muerto».

El estudio también encontró restos genéticos de coral rojo mediterráneo y de distintas especies vegetales, entre ellas zanahorias, trigo, maíz, plátanos y cacahuetes. En las muestras también aparecieron señales correspondientes a animales como vacas, cerdos, pollos, perros y gatos.

En opinión de los investigadores, todo ello «ofrece una visión fascinante de las diversas fuentes biológicas de los contaminantes que se han acumulado en el Sudario a lo largo del tiempo». Asimismo, consideran que «la diversidad de especies animales y vegetales identificadas pone de manifiesto la importante contaminación ambiental que probablemente sufrió el Sudario en los últimos siglos, especialmente tras los viajes de Marco Polo y Cristóbal Colón».

La posible conexión con la India no es una hipótesis completamente nueva. En 2015, Gianni Barcaccia, investigador principal del estudio actual, publicó en Scientific Reports un trabajo en el que planteaba indicios compatibles con este origen. En aquel análisis se concluyó que el ADN de las personas que habían estado en contacto con el Sudario correspondía en un 55,6 % a Oriente Próximo y en un 38,7 % a la India, mientras que los perfiles de origen europeo representaban menos del 5,6 %.

Los autores del nuevo trabajo explican que «la presencia de aproximadamente un 38,7% de linajes étnicos indios podría ser el resultado de interacciones históricas o de la importación de lino por parte de los romanos desde regiones cercanas al valle del Indo, asociada al término Hindoyin presente en los textos rabínicos. En particular, el término Sábana Santa, derivado del griego Sindôn, que significa lino fino, podría estar relacionado con Sindh, una región famosa por sus tejidos de alta calidad. Las pruebas históricas respaldan los vínculos comerciales entre la India y el Mediterráneo, subrayando la importancia de estos tejidos e invitando a una mayor exploración de las antiguas interacciones culturales y prácticas comerciales».

En cuanto a las especies vegetales, el análisis permitió identificar ADN perteneciente a trigo, zanahorias, pimientos, tomates y hasta patatas. Precisamente este último hallazgo resulta especialmente interesante, ya que las patatas llegaron a Europa después de la llegada a América, lo que apunta a que una parte de los restos biológicos acumulados en el tejido se tuvo que incorporar después del siglo XV.

El Sudario de Turín continúa sin ofrecer una respuesta definitiva. Cada nuevo avance científico, en lugar de poner punto final al debate, plantea nuevas incógnitas. El ADN identificado en la tela no demuestra un origen divino, pero tampoco permite descartarlo de manera absoluta: simplemente muestra que la historia detrás de esta reliquia es mucho más compleja de lo que se pensaba.

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