¿Qué es el gas metano y cómo se produce?
¿Consideras positivo el uso del gas metano y dejar de lado otros combustibles más tóxicos? Aquí te dejamos algunos interesantes datos.
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El gas metano es un gas incoloro, que no es tóxico, pero sí inflamable. Uno de los componentes del gas natural es, justamente, el gas metano, uno de los combustibles fósiles más limpios. Continúa leyendo para que conozcas un poco más sobre cómo se produce este gas y su impacto en el medio ambiente.
¿Qué es el gas metano?
Como comentamos anteriormente, el gas metano es un tipo de gas incoloro e inflamable que se caracteriza por no ser tóxico. La razón de esto se debe a la forma en que se produce de forma completamente natural, por la descomposición de materias orgánicas.
El ganado y los humedales son algunas de las fuentes que generan más metano a la atmósfera. De esta forma, el gas actúa como una fuente de gas de efecto invernadero. En el caso del gas natural, se trata de uno de los componentes más importantes. Se extrae de yacimientos y se utiliza, principalmente, con fines industriales.
Se puede definir que el gas metano se produce por la descomposición de materias orgánicas y se introduce en la atmósfera de maneras diversas: a través de la digestión del ganado, por actividades humanas como es el caso del cultivo de arroz, gestión de desperdicios o producción de gas y lubricantes.
También se puede generar este gas por otros procesos naturales, como es el caso de la descomposición de la materia que conformar los pantanos. Cabe destacar que los residuos y alimentos generados por el ser humano representan, aproximadamente, la mitad de todo el metano que llega a la atmósfera.
El impacto del gas metano en el medio ambiente
Si bien el gas metano es uno de los componentes más limpios que hay y ofrece múltiples beneficios al medio ambiente, también puede generar un impacto negativo si el metano si libera a la atmósfera antes de ser quemado. Esto se debe a que el gas es muy eficiente para atrapar el calor y contribuir de manera directa con el aumento de las temperaturas en el planeta.
Ahora bien, por el lado positivo, el gas natural quemado emite menos contaminantes como el smog. Es por eso que, cuanto más se utilice este componente para los automóviles, por ejemplo, se generará menos dióxido de carbono.
Sin duda se trata de un componente que ofrece más ventajas que desventajas, siempre y cuando se utilice adecuadamente. Una buena idea es desarrollar procesos para atrapar el metano que se produce antes de ser quemado y transformarlo en combustible.
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