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Los ingenieros españoles lanzan un aviso tras el terremoto de Venezuela que nadie quiere escuchar: «La probabilidad de que ocurra en España…»

Terremoto en España
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Los terremotos que sacudieron Venezuela el miércoles 24 de junio, con epicentro en las proximidades de San Felipe, en el estado de Yaracuy, dejaron un balance provisional de más de 3.300 fallecidos y más de 16.400 personas heridas, según informaron las autoridades. El movimiento principal, de magnitud 7,5, fue el más intenso registrado en el país desde 1900.

La magnitud del desastre ha llevado a muchos a preguntarse si es posible que ocurra un terremoto similar en España. Los expertos señalan que, aunque la Península Ibérica no presenta la misma peligrosidad sísmica que países como Venezuela o Chile, existen zonas con una actividad sísmica significativa y un nivel de riesgo que no debe subestimarse.

¿Puede ocurrir un terremoto como el de Venezuela en España?

Cualquier terremoto de gran magnitud representa un riesgo considerable, pero en esta ocasión los habitantes de Caracas y de ciudades costeras como La Guaira y Catia La Mar enfrentaron una combinación de circunstancias que explican por qué el sismo tuvo consecuencias tan graves.

  • El elemento más determinante fue que no se registró un solo terremoto, sino dos, separados por apenas 39 segundos, un fenómeno conocido como «doblete sísmico». El primer sismo alcanzó una magnitud de 7,2, mientras que el segundo fue aún más intenso, con una magnitud de 7,5. «Lo más probable es que el primero desencadenara el segundo», explicó David Oglesby, profesor de geofísica de la Universidad de California en Riverside.
  • Por otro lado, las ondas sísmicas generadas por el primer terremoto se expandieron en todas las direcciones. Sin embargo, las que avanzaron hacia el este alcanzaron un segmento de la falla de San Sebastián que se encontraba bajo una elevada tensión y a punto de romperse. Esto provocó el segundo sismo, cuya ruptura continuó propagándose hacia el este a lo largo de más de 160 kilómetros. «Esta falla podía haberse desplazado en dos direcciones», explicó William Barnhart, geofísico del programa de riesgos sísmicos del Servicio Geológico de Estados Unidos a The New York Times. Podría haberse desplazado hacia el oeste o hacia el este, en dirección a Caracas. Habrían tenido suerte si hubiera ido en la otra dirección».
  • La escasa profundidad de los terremotos fue otro de los factores que contribuyó a aumentar la magnitud de los daños. Los sismos se originaron a unos 10 kilómetros bajo la superficie terrestre, lo que provocó las sacudidas llegaran con mayor intensidad a las zonas habitadas. Según Vitor Silva, director de ingeniería de riesgos de la Global Earthquake Model Foundation, se trató de un evento «casi tan superficial como puede ser». Además, muchas de las ciudades afectadas se encuentran asentadas sobre terrenos llanos compuestos por sedimentos blandos, un tipo de suelo que tiende a amplificar las ondas sísmicas y aumentar la intensidad del movimiento del terreno.

España

«Si esto ocurre en Granada o Murcia, sería igual de devastador que en Caracas», explica a EL MUNDO Ramiro Aurín, vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos. El problema es que España continúa utilizando una normativa de construcción que ha quedado desactualizada desde 2002. Además, el Gobierno aún no ha implantado plenamente el Eurocódigo 8, una norma impulsada por la Unión Europea que mejoraría la resistencia de los edificios frente a terremotos de gran magnitud, como uno de 7,2 en la escala de Richter.

Un terremoto de 7,2 grados, como el registrado en Venezuela, liberaría una energía aproximadamente 1.000 veces superior a la del sismo de Lorca. Un evento de estas características podría provocar graves consecuencias en regiones como Granada, Murcia y gran parte del litoral levantino. Según explica Aurín, «ese suelo es sedimentario y blando, se mueve mucho. Con esta normativa, los edificios que tienen bajos comerciales y diáfanos serían carne de cañón, y seguir edificando con la normativa actual es muy peligroso».

El Eurocódigo 8 no busca que los edificios resistan por completo la enorme fuerza de un terremoto, sino que sean capaces de disipar y absorber la energía sísmica sin colapsar. Para ello aplica el principio de «columna fuerte, viga débil», que favorece una deformación controlada de la estructura. En cambio, la normativa que aún se utiliza en muchos casos prioriza edificaciones más rígidas que, una vez superado su límite de resistencia, pueden sufrir un colapso repentino y con consecuencias mucho más graves.

Por su parte, el geólogo y experto en seísmo, Antonio Aretxabala, indica a EFE que en España «la única zona donde podría haber magnitudes de 7 o mayores es el sur peninsular, aunque generalmente no tenemos esas fallas para que se produzca un desgarro de tantos kilómetros».

Las zonas más «peligrosas» se encuentran en el entorno de las Cordilleras Béticas, donde convergen la microplaca Ibérica, la placa Africana y la microplaca de Alborán. Por este motivo, provincias como Granada, Almería, Málaga, Murcia y la comarca de la Vega Baja del Segura, en Alicante, presentan el nivel de riesgo más elevado debido al movimiento continuo entre las placas Africana y Euroasiática.

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