Los expertos coinciden: darte una ducha de agua muy fría cuando hace calor alivia al principio pero provoca un efecto rebote mucho peor
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Durante los meses de verano, pocas hay más satisfactorias que darse una buena ducha de agua fría para aliviar el sofocante calor. Sin embargo, según el médico José Manuel Felices, no es la mejor opción para refrescarse: «Si te das una ducha de agua muy fría cuando hace mucho calor, al principio sentirás alivio, pero poco después tendrás más calor». ¿La razón? El organismo reacciona ante ese contraste tan brusco activando mecanismos para mantener estable la temperatura interna del cuerpo.
La explicación se encuentra en el conocido «efecto rebote». Cuando el agua está excesivamente fría, el organismo percibe ese contraste como una agresión térmica y disminuye el flujo sanguíneo hacia la piel para conservar el calor. Aunque al principio la sensación resulte refrescante, esta reacción dificulta que el cuerpo elimine el exceso de temperatura de manera natural.
¿Por qué no deberías ducharte con agua fría?
@doctorfelices Nunca te duches con agua fría 😱❄️ Hace un calor del demonio y tú miras a la ducha fría como si fuese un oasis en el desierto. La idea es buena… o eso parece. No puedo discutir el gustico que da, a mí me encanta como a todo hijo de vecino. Hasta el punto de que intentas darle aún más hacía frío, ¿cómo es posible que siempre me quede con ganas de que enfríe más con lo que cuesta entrar al agua fría? 😂 Pero todo este fresco idilio tiene trampa 🪤. Tu cuerpo se confunde, la temperatura te engaña y hace que después tengas MUCHO más calor que antes de ducharte 🥵 Te cuento cómo hacerlo para que goces de los beneficios sin acalorarte a los 10 minutos de salir 🫱🏻🫲🏼 ¡Compártelo con quien sufra de ataques de calor veraniego! 🌡️ #Calor #DuchaFria #ConsejosSalud #DormirBien #Bienestar ♬ sonido original – Doctor Felices
El organismo cuenta con un sistema propio para regular la temperatura y, aunque una ducha con agua fría antes de dormir proporciona un alivio inmediato, al llegar a la cama el cuerpo habrá activado mecanismos para generar calor. Como explica el doctor Felices, cuando el cuerpo recibe de golpe agua muy fría, el cerebro interpreta que existe un riesgo de enfriamiento y pone en marcha su sistema de regulación térmica.
«Cierra de golpe los vasos sanguíneos para atrapar el calor dentro. Pero el drama llega a los 10 minutos minutos porque el cuerpo vuelve a notar el calor y reacciona abriendo las tuberías para compensa, produciéndose así un efecto rebote que podemos evitar de manera muy sencilla. Lo mejor es ducharse con agua templada», puntualiza.
Esto explica por qué al salir de la ducha muchas personas vuelven a sudar y sienten que la sensación de frescor desaparece casi de inmediato. En vez de favorecer la pérdida de calor corporal, una ducha demasiado fría puede intensificar la sensación de bochorno y retrasar el proceso natural de regulación de la temperatura.
En la misma línea, Susan Judas, médico especialista en medicina familiar y comunitaria, a través explica en la revista Saber Vivir que «uno de los mecanismos del cuerpo para reducir la temperatura corporal es llevar la sangre a la superficie de la piel para que el calor pueda salir hacia fuera, por eso enrojeces cuando las temperaturas son elevadas y notas la piel caliente. Si te duchas con agua fría para refrescarte, los vasos sanguíneos de la piel se contraen y no dejan eliminar el exceso de temperatura. Nuestros órganos se tienen que enfriar, como ocurre con una máquina. Estos desprenden calor y a través de la piel tenemos que expulsar lo que nos sobra hacia fuera. Si la temperatura que hay en el exterior es muy superior, resulta muy complicado expulsarlo».
La clave está en ducharse con agua templada o ligeramente tibia. De este modo, el cuerpo se refresca, el calor se disipa con mayor facilidad y la sensación de frescor se mantiene durante más tiempo. Los expertos señalan que la temperatura ideal del agua se sitúa entre los 37 y los 40 ºC, muy próxima a la temperatura corporal. Durante el verano, si el objetivo es aliviar el calor, se puede reducir ligeramente hasta un rango de entre 30 y 36 ºC.
Un estudio observacional de gran escala publicado en el Journal of Clinical Sleep Medicine, tras analizar a más de 1.000 adultos, concluyó que ducharse entre 61 y 180 minutos antes de ir a dormir ayuda a conciliar el sueño, debido a los cambios fisiológicos vinculados a la regulación de la temperatura corporal.
¿Tienen beneficios?
Las duchas con agua fría también pueden aportar beneficios para la circulación sanguínea gracias a su efecto vasoconstrictor. Para potenciar este efecto, se recomienda dirigir el agua en sentido ascendente, desde los pies hasta las rodillas, favoreciendo así el retorno venoso hacia el corazón. Esta práctica resulta especialmente útil para aliviar molestias asociadas a la insuficiencia venosa crónica, como la sensación de pesadez, el hormigueo o la hinchazón, síntomas que suelen intensificarse al final del día.