La ciencia tras Interstellar
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Es una opinión casi unánime en torno a la ciencia tras Interstellar, la popular película de Christopher Nolan. Científicamente hablando, es una de las obras más fieles que se han rodado jamás. Exceptuando alguna arriesgada hipótesis, todo concuerda con cómo podría o se cree que podría ser.
Recordemos que esta película protagonizada por Matthew McConaughey narra las andanzas de un antiguo astronauta que tiene que volver a enfundarse el traje en una arriesgada misión. En una Tierra al borde del colapso con los recursos prácticamente agotados y sin espacio ni comida para toda la humanidad, hay que buscar un exoplaneta habitable al que escapar para comenzar una nueva colonización.
Obviamente, diversos científicos ya han buscado otros mundos con potencial habitable, y han enviado emisarios a otros tres planetas para saber si pueden albergar el futuro de la humanidad. Como no, la misión no será ni mucho menos fácil.
Pero, ¿por qué la ciencia tras esta película está tan bien tratada? Sin duda, el nombre protagonista es el de Kip Thorne. Este científico que incluso ha ganado el Premio Nobel por descubrir que las ondas gravitacionales predichas por Albert Einstein son reales estuvo detrás de todo el proyecto para asegurar que el mundo científico no recibía ninguna ‘patada’ de esas que les hace cerrar los ojos con fuerza.
Kip Thorne, el artífice de la ciencia tras Interstellar
Kip Thorne es un científico cuya carrera ha transitado principalmente por las investigaciones de los agujeros negros y de gusano, entre otros campos. Para él era muy importante demostrar que se podía hacer un film entretenido sin necesidad de violar las leyes de la física.
Evidentemente, en el film hay ciertas licencias y varias hipótesis, pero ninguna de ellas descartables en absoluto. Por eso pactó con Nolan que todo cuanto apareciese tuviese una base científica sólida.
Gracias a ello, es filmó una obra que incluso permitió a Thorne explicar cada detalle de la película en su libro The Science of Interstellar, en el que expone todo cuanto sucede, como sus juegos con la relatividad y el tiempo, la capacidad de la tecnología humana para viajar a través de agujeros de gusano e incluso el final, en el que interpreta que una humanidad capaz de manejar todas las energías de una galaxia también podría jugar con las dimensiones y con el tiempo para adaptarlo a sus necesidades.
No podemos olvidar que Thorne es de esos científicos que cree que el ser humano podría sobrevivir al hecho de atravesar un agujero negro, algo que justifica científicamente. Intersterllar es un claro ejemplo de ello.
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