Así será la primera isla artificial del Mar del Norte que abastecerá de energía a 10 millones de familias: es uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos jamás concebidos
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En el corazón del Mar del Norte, a unos 80 km de la península de Jutlandia, en Dinamarca, está tomando forma la bautizada como «Isla Energética del Mar del Norte», una isla artificial diseñada para recolectar y distribuir electricidad generada por cientos de turbinas eólicas marinas. Según las previsiones iniciales, el proyecto debería estar operativo en 2036 y alcanzar una capacidad de hasta 10 GW, capaz de satisfacer las necesidades energéticas de unos 10 millones de hogares europeos, para 2040.
El proyecto contempla el desarrollo de una isla artificial de de 120.000 metros cuadrados (equivalente a unos 18 campos de fútbol), la cual albergará cientos de aerogeneradores. Desde el punto de vista técnico, está concebida como un centro de distribución para captar la energía producida por los parques eólicos y distribuirla mediante cables submarinos de alta tensión a Dinamarca, Alemania, los Países Bajos, Noruega, Bélgica y el Reino Unido.
La Isla Energética del Mar del Norte
El objetivo principal del proyecto es la descarbonización. Por cada gigavatio (GW) de energía eólica producida, las emisiones de CO2 podrían reducirse en aproximadamente 1,9 millones de toneladas anuales. Con una capacidad de 10 GW, la isla podría evitar la emisión de casi 20 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera cada año, acelerando así el objetivo de Europa de convertirse en el primer continente climáticamente neutro para 2050.
Dinamarca cuenta con una larga tradición en el aprovechamiento de los fuertes vientos marinos para la generación de electricidad. En 1991, construyó el primer parque eólico marino del mundo, y en el acuerdo climático del 22 de junio de 2020, el Parlamento danés decidió consolidar este legado con la construcción de dos islas energéticas. Tras la decisión adoptada por los políticos daneses, la Agencia Danesa de Energía está recurriendo a expertos nacionales, así como a su amplia experiencia y conocimientos en este campo, con el objetivo de dar un paso histórico hacia la eliminación progresiva de los combustibles fósiles.
Características y presupuesto
La red eléctrica propuesta pretende distribuir la energía eólica marina generada entre diversos países del norte de Europa. El proyecto contempla el transporte de electricidad mediante cables submarinos; además, una parte de la energía producida en la isla se utilizaré para obtener hidrógeno verde mediante un proceso de electrólisis, destinado principalmente a abastecer sectores difíciles de descarbonizar, como el transporte marítimo y la aviación.
El impacto ambiental constituye otro de los aspectos más importantes del proyecto. La construcción de la isla artificial y el tendido de cables submarinos podrían alterar los fondos marinos y afectar a diversas especies. Para reducir estos efectos, se han previsto medidas de control ambiental y la transformación de las estructuras de protección en arrecifes artificiales que contribuyan a favorecer la biodiversidad. Asimismo, la producción de hidrógeno verde en el mar permitiría reducir la necesidad de nuevas infraestructuras en tierra, disminuyendo el impacto sobre las zonas costeras. Según las estimaciones, si la isla alcanza la capacidad prevista, podría evitar la emisión de hasta 20 millones de toneladas de CO₂ al año.
Éste ambicioso proyecto requerirá una inversión total estimada de más de 210.000 millones de coronas danesas (aproximadamente 29.000 millones de euros), lo que lo convierte en el mayor proyecto de construcción en la historia de Dinamarca. De esta cantidad, aproximadamente 10.000 millones de euros se destinarán únicamente a la construcción de la isla y sus muelles, mientras que el resto cubrirá los costes de los parques eólicos y las interconexiones.
Pacto Verde Europeo
«El Pacto Verde Europeo está transformando la UE en una economía moderna, eficiente en el uso de los recursos y competitiva. Puesto en marcha por la presidenta Von der Leyen en 2019, responde a las peticiones urgentes de los ciudadanos, especialmente de los jóvenes, para actuar por el clima. Establece un plan para transformar la economía, la energía, el transporte y las industrias en Europa a fin de conseguir un futuro más sostenible.
Su objetivo es reducir las emisiones en al menos un 50 % de aquí a 2030, para llegar hasta el 55 %, al tiempo que se vincula jurídicamente el objetivo de neutralidad para 2050 a través de la Legislación Europea sobre el Clima. El Pacto Verde Europeo impulsa una transición limpia que protege a las personas y al planeta y que es económicamente sólida y socialmente justa», detalla la Comisión Europea.
El modelo actual de producción y consumo ejerce una presión cada vez mayor sobre los recursos naturales, superando la capacidad del planeta para regenerarlos. Tanto la sociedad como la economía dependen de un entorno saludable, por lo que conservar la biodiversidad y proteger los ecosistemas resulta esencial para garantizar un desarrollo sostenible.
Aunque la transición ecológica exige inversiones importantes para transformar el sistema económico y energético, el coste de no actuar sería mucho más elevado. Las estimaciones indican que, si no se toman medidas eficaces frente al cambio climático, las pérdidas económicas mundiales podrían alcanzar hasta el 12 % del PIB a finales de este siglo.
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