Los antropólogos se han quedado petrificados: hallan microorganismos vivos en la momia de Ötzi, el ‘hombre de hielo’ que vivió hace 5.300 años
Asociamos las momias al Antiguo Egipto y a los restos arqueológicos, pero algunas nos sirven para descubrir secretos de la antropología y de los microorganismos. Por ejemplo, es lo que acaba de ocurrir con el cuerpo de Ötzi.
Este hombre de hielo apareció en 1991 en los Alpes de Ötzal y todavía conserva tejidos antiquísimos. Sorprendentemente, un estudio publicado en Microbiome ha detectado restos de microorganismos antiguos y modernos.
Esto es muy sorprendente porque la momia de Ötzi vivió hace unos 5.300 años y permanece en una cámara a -6 ºC y con un 99 % de humedad relativa en el Museo Arqueológico del Tirol del Sur, en Bolzano.
Cómo han hallado microorganismos vivos en la momia de Ötzi
El estudio está firmado por Sarhan y colaboradores, y analizó el microbioma asociado a la momia con una combinación de metagenómica, cultivos y estudio del daño del ADN antiguo. Esa mezcla es lo que permitió distinguir mejor qué microbios venían del pasado y cuáles aparecieron después.
Para ello, los investigadores estudiaron varios hisopos de piel, fragmentos de tejido y muestras de agua interna descongelada.
También incluyeron controles ambientales, como agua pulverizada, aire de la cámara de conservación y suelo del lugar donde apareció el cuerpo en 1991.
Hay que tener en cuenta que, en una momia tan estudiada, no basta con encontrar ADN microbiano, sino que hay que saber si procede del cuerpo antiguo, del glaciar o de las condiciones del museo.
En ese sentido pudieron llegar a un par de conclusiones que, aunque parecen contradictorias, son complementarias. Las bacterias intestinales antiguas sí mostraban esos perfiles de daño. En cambio, las levaduras adaptadas al frío tenían señales menores, compatibles con una actividad biológica reciente o incluso en curso.
Por qué la momia de Ötzi tiene microorganismos antiguos y modernos
En los tejidos internos, el estudio identificó bacterias vinculadas a la flora intestinal de Ötzi. Se trata de microorganismos raros en personas con un estilo de vida actual, aunque todavía pueden aparecer en comunidades con modos de vida tradicionales.
Es decir, este hallazgo es una ventana desde la antropología moderna a los intestinos humanos de la Edad del Cobre. Y es que no sólo ayuda a saber cómo se conservó el cuerpo, sino qué parte de su microbioma pudo quedar protegida durante milenios.
Además, el equipo encontró levaduras adaptadas al frío, entre ellas Glaciozyma, Mrakia, Phenoliferia y Goffeauzyma. Algunas parecen relacionadas con ambientes glaciares y otras con las condiciones modernas de conservación.
Por ejemplo, la presencia de Glaciozyma entre 2010 y 2019 varió del 85% al 98%, lo que demostraría que los microorganismos de la momia no están congelados en sentido biológico.
Qué cambia este hallazgo de la conservación de las momias y del ‘hombre de hielo’
El descubrimiento no significa que Ötzi se esté degradando de forma rápida, ya que no han detectado un daño significativo provocado por los microbios modernos ni por la actividad de los antiguos, y las condiciones actuales inhiben la mayor parte de la actividad microbiana.
Aun así, sí que hay riesgo a largo plazo porque algunos microorganismos portan genes capaces de producir enzimas que degradan proteínas, grasas e incluso colágeno, un componente básico de la piel y del tejido conectivo.
De hecho, lo que sí podemos decir es que la conservación de Ötzi y de otras momias es más complicada que simplemente controlar la temperatura y la humedad, ya que dichos cuerpos funcionan como un microecosistema.