Aliança hace mella también en ERC: Un ex consejero anuncia que votará al partido de la alcaldesa de Ripoll

Esquerra está empezando a sentir el aliento de Aliança Catalana en el cogote. De momento, un ex consejero de la Generalitat ya ha expresado públicamente su apoyo. Se trata de Joan Carretero, titular de Gobernación en el primer tripartito de Pasqual Maragall.
Hace unos días colgó en redes sociales que el partido de la alcaldesa de Ripoll había ganado al menos su voto tras los incidentes de la Diada y después de que «un moro hdp» —cito textualmente— tratara de robarle la cadena que llevaba en el cuello por el método del tirón. Luego, un segundo tuit lo dedicaba a «todos los que han llenado Cataluña de ladrones, violadores y asesinos».
La clave es el voto de castigo que está dando alas a esta formación, que ya iría segunda según diversas encuestas. Incluso por delante de Junts. «Quizá no cambiarán nada, pero tocarán los cojones» y así «haremos cabrear a los procesistas», concluía.
No en balde, este mismo miércoles —en el pleno sobre el fiasco de PISA—, Junts, ERC, los Comuns y la CUP han exhibido un cartel conjunto con el lema: La alpargata o la esvástica, tú eliges. Con la foto de un cartel mítico de la Guerra Civil en el que aparecía esta pieza de calzado aplastando el símbolo nazi por excelencia. La indirecta iba por Aliança. El PSC no se ha sumado a la iniciativa. Y, por descontado, el PP y Vox tampoco.
Carretero, que ya no es militante de Esquerra, fue en su día un personaje importante en el partido. Médico de profesión, empezó con la alcaldía de Puigcerdá (1995-2003), lo que le catapultó al citado Departamento de Gobernación entre el 2003 y el 2006.
Acabó rompiendo con su antiguo partido en el 2009, pero antes fundó una corriente interna llamada Reagrupament, que aglutinaba a los sectores más a la derecha y también a los más independentistas. Llegó a llenar el Auditorio de Barcelona con más de 2.500 afiliados.
Joan Laporta estuvo coqueteando con ellos antes de presentarse a las elecciones de 2010, pero luego se decidió por Solidaritat, un partido de reciente creación fundado por el notario Alfons López Tena y Uriel Bertran, también ex dirigente republicano.
El sociólogo Salvador Cardús, uno de los gurús del procés, también explica en un reciente libro de entrevistas sobre Jordi Pujol que un joven que había votado siempre ERC y defendido la escuela de su pueblo «el 1 de octubre me dijo que ahora vota Aliança Catalana, porque siente que le han tomado el pelo».
De hecho, basta recordar la intervención de Gabriel Rufián en el pleno sobre Ceuta del pasado día 3. El líder de ERC en Madrid defendió devolver a todos los que habían entrado irregularmente en la ciudad española. «Los que entraron, que sean atendidos con celeridad y que sean devueltos con dignidad», manifestó desde la tribuna del Congreso.
No solo eso, sino que defendió una política de inmigración basada en «orden, inclusión, integración, derechos y obligaciones». «Quien la hace, la paga. Se llame Perico de los Palotes o Hassan», insistió. La inseguridad ciudadana en Cataluña —con frecuencia a cargo de inmigrantes ilegales— será previsiblemente uno de los asuntos clave de las próximas elecciones municipales.
Rufián no va por libre en este giro de Esquerra en el asunto. Oriol Junqueras ya ha dejado claro que la «Cataluña de los diez millones» es «del todo imposible» y ha advertido del «colapso» de las infraestructuras. Un debate que los Comunes habían planteado meses atrás.
La propia secretaria general, Elisenda Alamany, se ha alineado con las tesis de
Junqueras —como no podía ser de otra manera: la puso él— a pesar de proceder precisamente de los Comunes.
Lo que pasa es que ERC —como Junts— tiene serios problemas de credibilidad. Al fin y al cabo, era el partido que felicitaba a los musulmanes por el fin del Ramadán en redes sociales; sus dirigentes participaron en el Volem acollir —con Ruben Wagensberg a la cabeza—; cuenta con una diputada de origen magrebí en el Parlament —que, por supuesto, lleva velo— y el gobierno de Pere Aragonés aprobó durante la última legislatura el burkini en las piscinas públicas. El propio Aragonés, en un acto con la comunidad musulmana de Martorell (Barcelona), afirmó: «No hace falta que os integréis en Cataluña, sois Cataluña». Por eso, Aliança está abriendo hueco.