Cómo evitar las rabietas de los niños durante las comidas
¿Lágrimas y llantos desesperados cuando te sientas a la mesa? A menudo sucede con los niños, especialmente por la noche cuando están cansados.
Rabietas infantiles: todo lo que necesitas saber para superar esta fase
Cómo evitar las rabias de los niños usando el humor
Las 5 cosas más frecuentes que dan rabia a los niños
5 consejos para hacerle frente a las rabietas de los niños
¿Alguna vez has sentado a la mesa al bebé o al niño y este se ha pasado todo el rato jugando con la comida o llorando?. Las rabietas durante las comidas o cenas de los pequeños son bastante comunes. Lamentablemente, puede ocurrir que el niño esté cansado, que no quiera comer lo que le has preparado o que esté enfadado porque tal vez no te ha visto hasta la noche y desea pasar contigo más tiempo de juego. Descubramos a continuación algunas pautas que son clave para evitar las rabietas de los niños durante las comidas.
Evitar las rabietas de los niños en la mesa
Todos los padres y madres deben pelear una batalla para educar a sus hijos para que coman bien y aprendan a respetar las reglas. Conocer las estrategias para acabar con las rabietas de los niños puede ser un gran alivio, de modo que sigue estos consejos y conseguirás que el bebé o el niño pueda estar tranquilo sin importar si la cena le gusta, si está cansado o simplemente molesto.
Involucra a tu hijo
Si sabes que el motivo de la rabieta suele ser la comida, una buena idea para evitar que se produzca, es involucrar al niño en la decisión del menú y pedirle que seleccione la verdura o fruta que le gusta comer. Pídele ayuda cuando prepares las comidas. Por ejemplo, puede lavar verduras o seleccionar hojas de albahaca. De este modo verá cómo se cocinan los alimentos y tendrá ganas de probarlo. En el caso de un bebé puede ser buena idea ponerle sentado en su trona y mirando lo que hacemos. Le podemos explicar los pasos y enseñarle los ingredientes para que los vea y se deleite con sus colores.
Evita halagarlo o forzarlo
Si se niega a comer o pelea cuando le sirven la comida, evita persuadirlo o coaccionarlo. En cambio, déjale claro que no escucharás ningún «no» y que si tiene hambre puede comer lo que esté en la mesa.
No discutas si no come lo que hay en el plato
Solo tienes que planificar una comida saludable y asegurarte de que come al menos una cosa, e incluso puede ser su comida favorita. No lo obligues a comer de todo. Si tiene hambre, comerá más.
No lo recompenses con dulces
Recompensarlo con helado o dulces por comer sopa es perjudicial. No le des premios por todo lo que hace. Puedes crear otro tipo de estrategias como por ejemplo conseguir ese ansiado helado el fin de semana pero si antes, de lunes a viernes se ha comido o cenado toda la verdura.
Enséñale a saber si ha comido lo suficiente
Si decides por él, no aprenderá cuándo tiene hambre y cuándo está lleno. Esto podría causar problemas como la obesidad o la ingesta excesiva de alimentos más adelante en la vida.
Temas:
- Alimentación infantil
Lo último en Bebés
-
Los expertos alertan del peligro de la moda de la crianza positiva en el colecho: «Un signo de que hay un problema»
-
Si tu hijo dice alguna de estas 4 frases, enhorabuena: su inteligencia emocional es más alta de lo normal
-
Está comprobado: la actividad que mejora la inteligencia emocional de los niños y pocos padres trabajan en España
-
El nombre italiano de 4 letras que se ha puesto de moda entre los padres españoles
-
La frase de 4 palabras que puede calmar la rabieta de un niño en 15 segundos: pocos padres la dicen a tiempo
Últimas noticias
-
Última hora de Óscar Puente en el Senado, en directo hoy | Comparecencia del ministro sobre el accidente de Adamuz y el caos Rodalies
-
Lo que llega a Murcia no es normal y la AEMET activa la alerta: vientos huracanados a partir de ésta hora
-
El PP cita en el Senado a Paco Salazar, el socialista acosador amigo de Pilar Alegría
-
Lo peor está por venir: éstas serán las zonas más afectadas por la borrasca Kristin según la AEMET
-
Zapatero deja tirado a su conseguidor ‘Julito’ por miedo a que Plus Ultra le salpique: «Ni le llama ni le escribe»