Varios pueblos de Mallorca empiezan a reservar plazas de aparcamiento sólo para sus vecinos
Ante la presión turística, los alcaldes defienden “priorizar lo que es justo: los residentes”
Sóller, Alcúdia, Son Servera o Valldemossa ya reservan zonas sólo para sus ciudadanos

Varios pueblos de Mallorca empiezan a reservar plazas de aparcamiento para sus vecinos en aquellas localidades donde hay una mayor presión turística. Pueblos como Sóller, Valldemossa, Son Servera o Alcúdia, donde la afluencia turística es notable en los meses de temporada alta, empiezan a reservar gran parte de las plazas de estacionamiento para sus residentes.
Todo ello ante las notables dificultades de encontrar espacios vacantes en sus arterias viarias más congestionadas donde estacionar sus vehículos en una isla como Mallorca, donde la presencia de rent-a-cars es notable.
Una de las primeras poblaciones en poner en marcha esta iniciativa el año pasado es la preciada localidad de Valldemossa, donde el Ayuntamiento habilitó un aparcamiento de 100 plazas sólo para residentes con un sistema de videovigilancia y lectores de matrículas, para detectar aquellos vehículos de personas que no lo sean.
En el caso de Alcúdia, el Ayuntamiento y la Policía Local informaban esta semana que se han habilitado más de 1.000 plazas de estacionamiento pintadas con pintura verde sobre la calzada, exclusivas para residentes. Son en diferentes calles de Alcúdia y del Port d’Alcúdia. Los residentes ya pueden solicitar sus tarjetas de estacionamiento para evitar las multas de 200 euros para los que no la lleven en su parabrisas.
«Estos días ya empieza a verse en Alcúdia y en el Puerto de Alcúdia la nueva señalización verde de estacionamiento, con plazas reservadas exclusivamente para nuestros vecinos y vecinas. Una medida necesaria para dar respuesta a una demanda real: facilitar el día a día de los residentes en un municipio con una gran presión de vehículos».
Las tarjetas son gratuitas y las zonas no entrarán en funcionamiento hasta que la mayoría de residentes haya podido tramitarla.
En la localidad de Sóller, en la protegida Serra de Tramuntana, donde en los meses centrales del verano se forman notables atascos por la afluencia de visitantes, desde el pasado mes de abril los que entren en coche en el centro de su casco urbano sin llevar la tarjeta de residente y la autorización pertinente, son sancionados con 200 euros.
Pero además, todas las plazas de aparcamiento regulado existentes dentro del perímetro de la denominada Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en la zona centro, son sólo para los empadronados en Sóller, más de 600 plazas.
También en la misma Tramuntana, pero en la pequeña localidad de Banyalbufar, el próximo mes de junio entrará en vigor una zona de aparcamiento solo para residentes en las calles del casco urbano del Port des Canonge. El último en incorporarse a esta tendencia ha sido el municipio de Son Servera, donde desde el pasado 1 de mayo funcionan zonas de estacionamiento restringido en las plazas costeras de Cala Millor y Cala Bona.
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